20:17


Y si los sueños son indicación de algo anoche pasó, ya sabes, algo; tan real que ahora mismo dudo de todo, que lo que tiene más sentido es que esto sea el sueño, que esté dormido a tu lado soñando que no te tengo porque tengo miedo, porque soy un inseguro, porque ni siquiera sé soñar.
Tiene sentido si lo pienso, y me asusta pensar que no sé cuánto tiempo llevo dormido, que hace mucho que no escribo, no como antes, no con ganas. Eso solo puede ser parte de la pesadilla.

Si los sueños son indicación de algo el de anoche fue de que estaba despierto.

 

Ólafur Arnalds & Nils Frahm – 20:17

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This close


A veces siento que soy otra cosa que sueña constantemente conmigo, que vive mientras duermo y cierra los ojos cuando me despierto. A veces siento que mi rutina es su pesadilla recurrente, su por qué otra vez, su purgatorio. A veces siento que me duermo mientras vivo porque en realidad esa otra cosa duerme. A veces no concilio el sueño en mis noches porque no soy real y esa cabeza en la que habito está entonces a pleno rendimiento.
A veces ni siquiera sé qué soy.

Soy una parte de otro, su lado oscuro, su cruz; el secreto que uno se lleva a la tumba, su vergüenza, su rasgo más íntimo. Soy el miedo. Soy todos los miedos.
Soy el monstruo que espera debajo de la cama a que tengas que ir al baño, el pie que asoma desnudo tras el colchón. Soy incluso el baño, las ganas de mear y el pis.
Soy todo porque no soy nada, porque al sentir que no existo nada es cierto. Es un pez que se muerde la cola: nada se convierte en todo.
Si yo imagino todo estoy en cualquier parte, soy cualquier parte. Si este mundo es mío yo soy dios, y no existo porque soy la sombra de otra cosa que sueña constantemente conmigo.

 

Flyleaf – This close

I don’t know who I am anymore.

L.G. FUAD


Nadie habla del tema. Nadie hace preguntas.
Mucha gente lo ha visto. Todos conocemos a alguien que lo ha vivido en primera persona.
Aun así nos negamos a admitirlo.

Lo mejor para evitar que algo salga a la luz es fingir que no está ocurriendo. Una vez más, los medios de comunicación han tratado de ocultar los hechos; aunque al final siempre hay alguien que termina rompiendo el silencio, que estalla porque no puede seguir más con la farsa.
Yo me niego a seguir callado: hoy voy a convertirme en ese alguien.

Siempre hemos visto a los calcetines como unas prendas sin preocupaciones, felices. No necesitan comer, ni estudiar, ni trabajar; y encima vienen en pareja, por lo que tampoco se aburren ni duermen solos. Sin embargo, ¿nos hemos parado alguna vez a pensar en lo que sufren realmente?
Viven como sardinas en un oscuro cajón, obligados a convivir con decenas de congéneres, e incluso con otras prendas con las que nadie se ha tomado la molestia de preguntarles si se llevan bien o no.
No obstante, eso no es lo peor. ¿Os gusta que os pongan los pies en la cara? A ellos tampoco. Los pies sudan, y no les queda más remedio que aguantarse las ganas de vomitar mientras se tragan hasta la última gota. Es algo sumamente desagradable, pero nadie dijo que la realidad no fuera dura. Además, últimamente, con el tema de la crisis, la gente va más acelerada y estresada. ¿En qué se traduce eso? En más sudor.
A estas alturas uno empieza a alegrarse de no haber nacido calcetín.

Lo más triste es que la cosa no acaba ahí: nuestros amigos traga-sudores viven aterrorizados sabiendo que no todos los que se van vuelven, que esa máquina que los moja y los marea a menudo les arranca la vida.
Cuando uno desaparece la vida de su pareja pierde el sentido. Algunos viven desde ese momento con la ilusión de que algún compañero corra la misma suerte y decidan emparejarlo de nuevo. Otros buscan otras salidas.

Hacinamiento, oscuridad, náuseas, depresión… todo nos lleva a ese gran tabú.
Amigos, nos encontramos ante una de las grandes epidemias de nuestro tiempo: los calcetines suicidas.
Cada vez son más los que, viéndose incapaces de afrontar un nuevo día, se decantan por la vía rápida.
Se han registrado numerosos casos de calcetines que se han soltado de las cuerdas del tendedero, precipitándose al vacío con los ojos cerrados y la esperanza de que, al llegar al suelo, termine su pesadilla.
Dediquemos un minuto de silencio a todos los que se han ido.

Cada segundo que pasa un calcetín se libera de la pinza y salta.

Dediquemos un minuto de silencio a todos los que se irán.

Motion City Soundtrack – L.G. FUAD

Maybe I’ll win, but for now I’ve decided to die.