I can climb mountains

Las hemos escalado, rodeado, atravesado… sobrevolado incluso;
y si no movemos montañas yo creo que es solo porque nunca se nos ha pasado por la cabeza;
que no nos lo hemos planteado, ¿sabes?
Aunque podríamos… ¡podemos!

La fe mueve montañas, dicen, y si creo en algo es en ti,
en vosotros,
en la fuerza de nuestro equipo.

Lo noto, ¿sabes? Que tienen miedo,
que están agitadas, que se revuelven.
Saben que existimos, que vamos, que no hay quien nos pare.

Ya oigo cómo tiemblan las montañas.

 

Hell is for Heroes – I can climb mountains

And I’m easy now, it’s easy now

Fuck and run

Vencimos, y nos sentíamos enormes, joder.
Nos dimos cuenta de que decíamos mucho eso, de que quizá era demasiado joder, pero ¡joder! ¡Habíamos ganado! Uno no gana todos los días.

Por un momento nos sentimos invencibles, como si no hubiera nada que nos pudiera parar, y es que ¿acaso algo podía? Si corres mucho acabas alcanzando una velocidad a la que es posible que resulte imposible detenerte.
Nosotros habíamos corrido. Mucho. Muy rápido.
Quizá habíamos corrido demasiado, supongo, como el joder, y también hay una velocidad a partir de la cual ya no es posible pensar en nada más que en darle a las piernas. Se pierde el foco en el resto al enfocar la carrera, y qué borroso estaba todo, joder.

No es que no quisiéramos verlo, pero estábamos corriendo y no lo vimos. No podíamos.
Que no hace falta que te paren para que se acabe.

Que cada semana tiene un lunes.

Joder.

 

Liz Phair – Fuck and run

It’s fuck and run, fuck and run.

Déjala que vuelva

Intenté retenerla, y ese fue el problema.
Es imposible retener a alguien, sobre todo a alguien como ella.

No sé cuánto tiempo estuvo a mi lado.
Supongo que cuando eres feliz el tiempo es lo de menos, y éramos felices… yo era feliz… ¿lo era ella? Con ser feliz pasa algo parecido, que uno lo es y se olvida del resto, no a malas, pero quizá cuando somos felices con alguien pensamos que ese alguien también lo es con nosotros, y nos da igual.

Ella no era feliz.

Si hubiera sido feliz jamás se habría ido, ¿no? Aunque tampoco es cierto.
¡Joder! ¡Menuda sarta de mentiras!
A veces uno se va aunque sea feliz, o se va precisamente porque es feliz, como si no se lo mereciera, ¿sabes?, como si ser feliz fuera demasiado.
A veces ser feliz sobrecoge, y quién quiere vivir sobrecogido.

Yo no lo vi, pero ella se dio cuenta de que éramos incapaces de ser felices a la vez.
Por eso se fue.

Ella daba y yo cogía. Siempre. Todo el rato.
Fui un egoísta.
A veces uno se va para aprender, para que el otro aprenda, no a malas, pero las lecciones difíciles también tiene que enseñarlas alguien.

Lo bueno de todo esto es que he aprendido, que ahora sé ser feliz sin ella.
Supongo que eso quiere decir que estoy listo para que vuelva.

Mi musa está en un autobús hacia alguna parte.

 

Piso 21 feat. Manuel Turizo – Déjala que vuelva

Ella conoce solita el camino conmigo.