Vivir sin aire


Supongo que no es tanto el tiempo que eres capaz de aguantar la respiración como el hecho de estar haciéndolo, que no es sostenible. La última vez que miré no éramos peces.
Se puede, sí, pero ¿compensa? Sacar la cabeza una vez por semana y hacer lo posible para llegar consciente a la siguiente bocanada. Hasta que un día no llegas.

Se tiene que ver muy absurdo desde fuera, pero el problema es que desde dentro no se ve tan claro, que aunque abras los ojos ahí abajo está borroso. Lo mismo estás al lado de la orilla y te bastaría estirar el brazo para alcanzarla, pero cuando sales a respirar está esa mano que te vuelve a hundir la cabeza, y cómo vas a intentar aferrarte a la orilla cuando esa mano es la tuya.

Ah, que tenemos dos brazos.

Esto no tiene sentido, lo sé, pero es que tengo muchos pensamientos dentro y tengo que sacarlos, que se me amontonan y me duele la cabeza. Ya me siento mejor, ¿ves? Al menos tenemos eso.
Mi problema es que pienso igual que sueño, y no entiendo nada.
Quizá es que me falta aire.

Maná – Vivir sin aire

Como pudiera un pez nadar sin agua.

Sé tú


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Hoy me apetecía compartir un mensaje, pero al terminar de escribirlo me han entrado dudas. Era el tipo de mensaje que leería en el muro o el perfil o lo que sea de otra persona y pensaría otra vez no, por favor. Pero aun así pensaba que publicarlo era lo correcto, y así lo he hecho.

Creo que mi aversión a los mensajes motivacionales se debe a que los encuentro tontos, vacíos, redundantes. ¡Todos lo sabemos! Pero si esta cuarentena me ha enseñado algo es que no hay nada que todos sepamos. Pueda que suene tonto, o repetitivo… para mí. Puede que yo sienta que es obvio, que todo el mundo lo sabe, pero he leído muchas cosas últimamente que también eran obvias y no se me habían ocurrido.
Y me han ayudado.

Compartir un mensaje tiene sentido si existe la posibilidad de que pueda ayudar aunque sea a un 1% de la gente que lo lea, porque si algo está claro ahora es que estamos en esto juntos.

Aquí está el mensaje.

Redes sociales, videollamadas, (malas) noticias, cosas que tienes que hacer, sentir… ¡basta!
No pasa nada por darle la espalda a todo eso de vez en cuando.
Respira… y haz lo que de verdad te apetezca hacer. Siente lo que sea que estés sintiendo.
A todos nos está costando esto. Todos lo estamos haciendo lo mejor que podemos. Y eso es suficiente.

Tú eres tú: no lo olvides.
Sé tú.