Chill in the air


Cada objeto que recojo hace que esta sea un poco menos mi casa. Es normal, no digo que no, pero es raro. Las mudanzas son raras… o no. A lo mejor somos nosotros los que las hacemos raras. ¿No es esa la historia siempre? Nada es raro de por sí, ni difícil, ni malo. Somos nosotros.

Esta vez he empezado con tiempo, quizá demasiado, pero de vez en cuando me gusta que las cosas sean fáciles; evitar el pánico del último minuto, ya sabes. De vez en cuando sólo.
Empezar con tiempo se traduce en que voy a estar casi un mes viviendo entre cajas. Todo sin prisa, muy chill, recogiendo un poco cada día.
¿Soy el único que odia cuando alguien cuela palabras en otro idioma sin que haya ninguna necesidad?
Cada poco que recojo hace que estas paredes se sientan un poco menos mías, y ahora en mitad de todo esto me pregunto si empezar pronto ha sido buena idea.
Cada poco que recojo esto es más raro… o no. Nada es raro de por sí, ni difícil, ni malo. Soy yo.

Amos Lee – Chill in the air

I don’t live there anymore.

It’s over now


Tengo un problema con las cosas que se acaban, supongo que porque soy de coger cariño pronto, porque si algo es bueno a mí me llega muy dentro, y sacar algo que está muy dentro duele.

Esta mañana se me ha acabado el desodorante en el vestuario del gimnasio y me he puesto a llorar.
Me he sentado en el banco abatido, con la mirada perdida, en calzoncillos y chanclas y sin ganas de seguir adelante; o quizá sí tenía ganas, pero cómo.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

No tengo muy claro cómo he llegado a casa, pues cuando uno pierde el rumbo en la vida todo se vuelve un borrón, pero he llegado. He llegado y no sé si quizá habría sido mejor haber ido a otra parte: justo cuando entraba por la puerta acababa el ciclo de la lavadora.
Ahí ya ni banco ni nada: me he tirado al suelo derrotado, preso de la angustia y la desolación. Y un poco del pánico.
¿Por qué?, le he preguntado al techo en un gesto dramático.

La lavadora se acaba y lo hace a lo grande: el centrifugado es como un castillo de fuegos artificiales que te deja embobado, y después de la última vuelta te quedas esperando con la mirada de ilusión de un niño por si estalla alguna luz más, pero no: se ha acabado.
Como el papel higiénico.
Como los cereales.
Como mi vida.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

 

Neve – It’s over now

It’s right here in our hands.

Don’t panic


Quizá este es el momento exacto. Ya sabes, hay que mantener la calma pero no se puede mantener siempre: hay que mantener la calma hasta cierto punto. Una vez se pasa la frontera mantener la calma no sirve de nada.
No sé cuál es exactamente esa frontera, pero creo que la he dejado atrás, que me encuentro en esa zona en la que todo son gritos y dramas.
Y estoy muy tranquilo.
Y muy callado.

Quizá este es el momento exacto. Quizá debería dejar ahora que me invadieran el agobio y el estrés, pero qué pereza. No sé si es que estoy demasiado cansado para entrar en pánico o es que tengo miedo. Quizá tengo tanto miedo que le he dado la vuelta a esto y estoy de nuevo en la zona tranquila. O quizá es solo que estoy tranquilo. Aunque sea el momento exacto.

Quizá es que sé que todo va a salir bien.

 

Coldplay – Don’t panic

We live in a beautiful world.