Me fui


Nunca tengo miedo de irme, pero cada vez que lo hago me aterra la idea de no poder volver. Aprendí a tirar migajas para marcar el camino, pero los niños gorditos las tiramos con una mano y las cogemos con la otra. Aprendí también que con la comida no se juega.

Si uno quiere volver tiene que irse, y ¿no nos vamos a veces solo por eso? Nos da igual adónde o cómo: nos vamos para volver, que una estancia permanente no tiene impacto y aquí todos somos muy de querer dejar huella.

Me fui o me he ido, no lo tengo claro, y ojalá, porque si supiera en qué tiempo escribirlo sabría dónde estoy. ¿Sigo por ahí? ¿He vuelto ya?

 

Bebe – Me fui

Me fui pa’ volver de nuevo.

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The bakery


Era una buena historia: no había fallos. Crecía despacio como la masa del pan cuando se hornea, se hinchaba por momentos, olía bien. Demasiado bien, ¿sabes? Tenía uno de esos olores que uno no se cansaría de oler jamás, de aquellos de los que deberían hacer ambientadores y no de jazmín o lavanda. Nadie quiere oler a lavanda en realidad.
Era pan recién hecho, y no es que se pusiera malo, pero se enfrió. Y olía menos.
Fue una buena historia mientras lo fue.

He seguido comiendo pan, que un hombre tiene que alimentarse, aunque tampoco demasiado. Sin embargo no lo he vuelto a hacer, o no lo había vuelto a hacer hasta ahora. Creo.

Tengo el horno encendido, hay algo ahí; y he dicho creo porque ese algo podría ser pan o no, no lo sé, aunque me acuerdo de aquel que se me enfrió y me entran las dudas.
¿Tiene sentido cuando al final todo se enfría?

El mundo de la panadería es muy loco.

 

Arctic Monkeys – The bakery

And the more you keep on looking the more it’s hard to take.