Correcto


Definitivamente estoy al revés: tengo frío cuando la gente empieza a ponerse manga corta, me gana la nostalgia cada noche la batalla por el teclado como si fuera noviembre y mi cara está cada vez más roja. No me pongo rojo por vergüenza, que va a ser verdad que se pierde con los años, sino por lo de estar al revés: boca abajo la sangre se va acumulando, y aunque entiendo que debe haber un límite espero poder dar la vuelta antes de confirmarlo.

En general estoy bien, es primavera y es todo jijí, jajá y flores, pero por las noches me viene esto; el pasado, los fantasmas… como si mi vida me pasara por delante pero pasando por alrededor, y solo fragmentos concretos: cosas que no hice, cosas que hice mal.
Cada noche acabo preguntándome lo mismo: qué es mal, qué es bien… qué habría sido lo correcto.

Supongo que esa es la clave: lo correcto. Y no hay respuesta.

No me preocupan las dudas; ni siquiera la nostalgia o las noches en vela.
Me preocupa que no sea noviembre.

 

Jero Romero – Correcto

A veces tiene miedo a descubrir que sí, que a veces es correcto lo que opina sobre mí.

I miss the misery


A veces te echo de menos, no a ti como persona sino como concepto, a ti conmigo, a nosotros. A veces me ataca la nostalgia y pasa. Yo qué sé, soy humano.
A veces echo de menos lo fácil que era todo a tu lado.

A veces echo de menos, por ejemplo, lo fácil que era darme cuenta de que ninguna de mis ideas era suficientemente buena, que sí, pero, que mejor aquello otro, que ¡menuda estupidez! incluso.

A veces echo de menos lo fácil que resultaba hacer planes para no ir, porque bastante tiempo pasábamos ya juntos y total luego eso es un coñazo, esas tardes en casa tirados en el sofá queriendo estar en otra parte, tus miradas de desaprobación cuando decidía montarme el plan por mi cuenta.

A veces echo de menos lo fácil que era para ti dar muestras de cariño.
Nunca olvidaré aquella vez.

A veces te echo de menos, y no: yo tampoco lo entiendo. No sé, soy humano.
Lo bueno es que se me pasa pronto.

 

Halestorm – I miss the misery

I miss the bad things, the way you hate me, I miss the screaming, the way that you blame me.

The empty chair


Te sientas siempre en la misma silla pero nunca reparas en ella, y si lo haces es como silla, nada más. Nunca piensas, por ejemplo, en la cola que la mantiene unida, esa sin la cual no habría silla sino un montón de palos. ¿Acaso no es esa cola más silla que la propia silla?

Me pasa algo curioso, y es que olvido infinidad de cosas pero hay frases que tengo grabadas a fuego. Da igual el tiempo que pase: si cierro los ojos estoy ahí, escuchándolas, escuchando a su dueño decírmelas. No son frases al aire ni a otro: son siempre frases que alguien me ha dedicado. Dudo que algún día consiga sacármelas de la cabeza.


Era de noche y tenía una crisis, adolescencia creo que la llaman ahora. Fui a verte, pues era lo único que sabía hacer en aquellas situaciones. En parte creo que forzaba esos momentos solo para ir a verte, como si hiciera falta un motivo. Te lloré mis penas, y eso no lo recuerdo, pero puedo intuir qué me afligía por lo que vino después: eso lo oigo perfectamente salir de tu boca.

No te das cuenta, pero eres como el pegamento. Piensas que todo esto se sostiene solo pero no es verdad: lo sostienes tú.

Tampoco lo recuerdo, pero tuve que sonreír, aún con los ojos húmedos, y estoy convencido de que fue una sonrisa de esas que te curan. Me conocías a la perfección, sabías siempre de qué cuerda había que tirar y además tenías razón.

Aprendí aquel día que uno no siempre puede ser silla, pero tampoco hace falta, que es igual de importante ser una pieza de un todo, pues un todo no es tal si le falta algo.
Yo era pegamento.


Soy pegamento, y hay otras marcas que podrán hacer lo que hago por lo menos de forma parecida, pero a día de hoy lo que sostengo yo no lo sostiene otro.
No puedo evitar pensar que, de algún modo, cuando yo me vaya parte de todo esto se vendrá abajo. Se vendrá abajo poco, quizá solo alguna teja, como cuando tiembla el suelo y hay quien ni lo nota, pero habrá quien tenga goteras y necesite un cubo.
¡Joder! ¡Quiero ser un cubo! Quiero ser ese cubo tanto como quise ser silla, pero soy pegamento.
Habrá otro que traiga el cubo y no seré yo, y supongo que es como lo de los clavos que se sacan entre sí, pero mientras se siga colando el agua alguien notará mi ausencia.

Quizá echar de menos es eso.

 

Sting – The empty chair

And somehow I’ll be there.