If it makes you happy


– ¿Crees que te lo mereces?
– Creo que no.
– Entonces, ¿cuál es el problema?
– Que hay otros que lo tienen, o pueden tenerlo, y tampoco se lo merecen.
– Y tú lo quieres, ¿no es cierto?
– Sí.
– Pero no crees que te lo merezcas…
– Bueno… no…
– Entonces, ¿cuál es el problema?
– Que hay otros que…
– Olvídate por un momento de los otros. ¿Te gustaría tenerlo sabiendo que no te lo mereces?
– No lo sé… quizá no…
– ¿Lo quieres por encima de cualquier cosa o quieres conseguirlo sabiendo que te lo has ganado?
– No lo sé…
– Creo que sí lo sabes. ¿Es solo el premio? ¿Es la meta lo único que importa? Todos los caminos conducen a Roma, sí, pero ¿irías por cualquier camino?

– No.
– ¿Te sentirías bien contigo mismo cogiendo atajos, dejando que te pusieran medallas de carreras en las que no has participado?
– No.
– ¡Corre, joder! Cálzate las zapatillas; sal ahí fuera. Demuestra lo que vales. Cáete, vuelve a levantarte, hazte fuerte. Gánate esa medalla sin que te importe la medalla. APRENDE. Y a la mierda el resto, coño. Sé tú, como siempre has sido. ¡Si luchas que sea por ti!
– Gracias.
– No hombre, gracias a ti.
– Pero…
– Ya sabes que estás hablando solo, ¿no?

 

Sheryl Crow – If it makes you happy

If it makes you happy, then why the hell are you so sad?

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Identity crisis


Muchos días voy al gimnasio dos veces: nada más levantarme y después del trabajo; y lo doy todo. No sé hacer algo sin dar lo mejor de mí, el 100%, que hoy va de porcentajes esto. Y sudo.

Sudo mucho, no sé si porque regulo mal o porque lo hago demasiado bien, pero resulta hasta vergonzoso, que acabo el calentamiento más empapado que muchos una maratón. No sé si es normal, pero es como soy. Yo y mi charco.

Somos agua en un 70%, o más. Cuando lo pienso me doy cuenta de que me paso gran parte del día dejando de ser, y entro en crisis.

Mi charco es yo.

Yo no sé quién soy.

 

Thrice – Identity crisis

Trace with me explicit line.

Learning how to die


Disfruto de la partida mucho más cuando sé que ya la he perdido, porque qué más da, ¿verdad?
Esas tres palabras lo cambian todo.

QUÉ. MÁS. DA.

Dejo de preocuparme por la victoria, de intentar ganar. No se puede.
Podría simplemente levantarme e irme, pero ¿quién iba a querer estar con semejante egoísta? Yo desde luego que no, y como estoy obligado a estar conmigo una vez más no tengo opción. Me quedo sentado en la mesa, y ya que estoy ahí, ¿por qué no aprovechar?

Cuando no puedes ganar es cuando más aprendes, porque ese qué más da es dinamita para las zonas de confort. No probar cosas nuevas sería una locura.
A veces funcionan, muchas otras no, pero qué más da: aprendes.
Aprendes de cada una de esas veces, sean sí o no, de las locuras que solo alguien que no tiene nada que perder es capaz de hacer; y te das cuenta de que algunas locuras en verdad no son tan locas.

Saber no ganar es todo un arte que no cualquiera es capaz de dominar: es muy difícil saber no ganar bien.

Desde que empezó nuestra partida tú y yo no teníamos nada que hacer, pero aprendimos…

 

Jon Foreman – Learning how to die

I’m gonna miss you when you’re gone.