Forget me now


Vi que aquello no iba y decidí que yo que sí podía debía hacerlo,
irme;
que para qué seguir.

Me fui, que uno no puede quedarse siempre,
y me di cuenta en el viaje de vuelta de que joder,
eso era como rendirse,
y que se rinden los cobardes.

¿Quieres ser un cobarde?, me dije,
y no quería,
claro que no,
pero irse también es de valientes, ¿sabes?

A veces lo fácil es quedarse,
no hacer nada,
dejarse llevar.

Se fluye sin esfuerzo,
pero hace falta valor para nadar contracorriente.
Y mucha fuerza.

Si uno no entrena para eso, ¿para qué?

 

Against the Current – Forget me now

Always knew I’d make it out.

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A fuego


Lo sé y no me doy cuenta, la historia de siempre, teoría contra práctica.
¿Qué es poesía? y todo eso, pero ¿qué lo es?

Me repito, ya, pero ¿no debe uno hacerlo hasta llegar a algo?
Y yo no llego.
Y ¿qué es poesía?

Lo sé y no me doy cuenta, que el tiempo es relativo aunque es jodidamente lineal.
Y de pronto no.

Y dónde han ido todos los meses que no estabas.
Y dónde he estado ese tiempo que te has ido.
Y dónde están los besos que te debo.

A lo mejor poesía es una cajita.

 

Extremoduro – A fuego

Y harto de buscarte siempre a oscuras.

Arde


Somos muy visuales. Demasiado.
Si no lo veo no es real, decía alguien que conocí.
Si a algo no podemos ponerle un like no existe (esto lo he dicho yo).
Pero no a todo se le puede poner un me gusta. Todavía no.
No todo se ve.

Si yo enciendo una vela y salgo de la habitación, ¿se apaga? No lo sé, porque me he ido, pero lo normal es que no. No la veo, pero la llama sigue ahí. Un poco como nosotros. Como nosotros.
Mucho.

Si enciendo una vela no debería salir de la habitación: jamás dejes una vela desatendida.
Y ¿qué hice yo contigo sabiendo que eras fuego?
Desatenderte.

Ardíamos y ardimos, y supongo que todavía ardemos, y qué peligro tanto fuego.

Sigo soñando, ¿sabes? Aunque no te diga nada. Aunque no escriba.
Sigo soñando contigo.

 

Aitana – Arde

Y no, no queréis. No lo veis.