Frío


Todo cambia constantemente, pero al final del día sigue igual:
las mismas caras, la misma gente, el mismo frío.
Todo cambia constantemente menos el tiempo.

Quizá sentiría el otoño si todavía hubiera hojas.
Quizá aún sería verano si pudiera oler la sal.
Quizá…

Quizá si en mi estación hubiera pasado algún tren más que el tuyo,
si aún circularas,
si no te hubieras ido,
si estuvieras por ahí para taparme.
Quizá si no hiciera siempre tanto frío…

Todo cambia constantemente menos el tiempo,
que es siempre invierno.

Fue un error regalarte la primavera.

 

María Parrado ft. Andrés Ceballos (DVICIO) – Frío

Se nos congela hasta el mar.

 

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You are the Sun


Me dice que soy un sol y yo sonrío, pero me pongo a pensarlo después y no termino de tener claro si lo que me ha dicho es bueno.

El Sol es hermoso, radiante y da vida. Ilumina. Alimenta.
Sin embargo el Sol también abrasa, destruye, provoca enfermedades. No puedes mirarlo directamente ni tenerlo cerca. Ni acariciarlo.

Me dice que soy un sol y yo me quedo mudo.

En verano caminas siempre por la sombra, persiguiendo únicamente darle esquinazo, dejarlo a un lado. Al Sol lo buscas cuando no lo tienes, cuando refresca, cuando es invierno.

Me dice que soy un sol.

Soy una taza de chocolate caliente, un trozo de turrón duro, un mono de mazapán; las doce uvas con piel y con pepitas; los Reyes Magos e interminables calles frías llenas de luces; un jersey de lana, un anorak, un edredón de ochenta kilos.
Soy un maldito brasero.

Soy una película romántica, un sofá y una manta; un paraguas por si acaso; una bufanda; una granada, una mandarina, un membrillo.
Soy claramente un membrillo: aquí sigue siendo verano.

Me dice que soy un sol.

Ojalá esta noche tenga frío.

 

Hurricane Love – You are the Sun

I’m shaking through all my bones.

El viento


Quería que la primera entrada del año fuera algo especial, por aquello de empezarlo con buen pie, pero me di cuenta luego de que esa idea contradecía por completo mi última entrada de 2015, y es que nos dejamos llevar.

Quiero escribir ahora como si no hubiera pasado nada, porque no ha pasado nada, pero soy incapaz. Es un nuevo año, dice mi cerebro, ¡es la primera entrada del año! ¿Y qué? Es la entrada de un domingo más, la primera de otra semana cualquiera, salvo porque no es otra semana cualquiera.

Odio cuando sé que algo es estúpido pero se empeña mi cabeza en sentirlo igualmente, como el hambre de helado o el amor.

Intento imaginar que no es tres de enero sino de abril, pero soy consciente de la mentira y no funciona. Nochevieja es como la barra aquella que tenía Will Smith en Men in Black: un reset.

Es la primera entrada del año.
Arranco el motor y me alejo de ese agujero negro al que dieron a luz doce uvas. Siempre me habían parecido inofensivas las uvas. Conduzco con la ventanilla bajada pues ya no es serio esto del invierno. No uso el retrovisor: ahí atrás no hay nada. Nada.
Un autoestopista de pie sobre el arcén sostiene un trozo de cartón. Freno a su lado para leer que en su cartel está escrito lo mismo que en mi espejo: nada. Sube, te digo, voy en esa dirección. Y arranco de nuevo.

Te estaba esperando.

 

Manu Chao – El viento

Por la carretera, por la carretera…