Identity crisis


Muchos días voy al gimnasio dos veces: nada más levantarme y después del trabajo; y lo doy todo. No sé hacer algo sin dar lo mejor de mí, el 100%, que hoy va de porcentajes esto. Y sudo.

Sudo mucho, no sé si porque regulo mal o porque lo hago demasiado bien, pero resulta hasta vergonzoso, que acabo el calentamiento más empapado que muchos una maratón. No sé si es normal, pero es como soy. Yo y mi charco.

Somos agua en un 70%, o más. Cuando lo pienso me doy cuenta de que me paso gran parte del día dejando de ser, y entro en crisis.

Mi charco es yo.

Yo no sé quién soy.

 

Thrice – Identity crisis

Trace with me explicit line.

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Would you go with me


A lo mejor me lo he pensado mejor y sí que quiero darte la mano siempre, en plan SIEMPRE, cogértela hoy y ¡hala!, hasta que el cuerpo aguante; y tengo que decirte que últimamente estoy entrenando mucho, así que es posible que el cuerpo aguante bastante. No es un problema, ¿verdad?
Prometo no apretar a no ser que me lo pidas, no pegar tirones y aprovechar cada vez que te despistes para hacerte caricias con el pulgar, porque soy así y mi pulgar está muy loco.

 

Josh Turner – Would you go with me

If i gave you my hand would you take it and make me the happiest man in the world?

It’s over now


Tengo un problema con las cosas que se acaban, supongo que porque soy de coger cariño pronto, porque si algo es bueno a mí me llega muy dentro, y sacar algo que está muy dentro duele.

Esta mañana se me ha acabado el desodorante en el vestuario del gimnasio y me he puesto a llorar.
Me he sentado en el banco abatido, con la mirada perdida, en calzoncillos y chanclas y sin ganas de seguir adelante; o quizá sí tenía ganas, pero cómo.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

No tengo muy claro cómo he llegado a casa, pues cuando uno pierde el rumbo en la vida todo se vuelve un borrón, pero he llegado. He llegado y no sé si quizá habría sido mejor haber ido a otra parte: justo cuando entraba por la puerta acababa el ciclo de la lavadora.
Ahí ya ni banco ni nada: me he tirado al suelo derrotado, preso de la angustia y la desolación. Y un poco del pánico.
¿Por qué?, le he preguntado al techo en un gesto dramático.

La lavadora se acaba y lo hace a lo grande: el centrifugado es como un castillo de fuegos artificiales que te deja embobado, y después de la última vuelta te quedas esperando con la mirada de ilusión de un niño por si estalla alguna luz más, pero no: se ha acabado.
Como el papel higiénico.
Como los cereales.
Como mi vida.

Tengo un problema con las cosas que se acaban.

 

Neve – It’s over now

It’s right here in our hands.