To be continued


Una serie tiene un único final, pero en ella hay tantos Continuará como capítulos (si no contamos el último). Eso me lleva a preguntarme: ¿qué es lo importante?

Todo acaba, sí, y además no solemos poder decidir cómo; y no nos gusta. ¿A quién le gusta un final? Hablo de uno de verdad, de un adiós definitivo. Sin embargo, los Continuará son cosa nuestra.
Somos nosotros los que los creamos, con lo que hacemos, con lo que planeamos.
Cada día termina, y al final siempre lo hace igual: con un Continuará; una promesa de un futuro cuyo camino hemos trazado hasta ese momento.

Una serie tiene tantos Continuará como capítulos menos uno. ¿Qué es lo importante?
Hay episodios de dos tipos: los que simplemente acaban y esos que te dejan con ganas de más, que te hacen saltar a por el siguiente y a la mierda todo aquello que tenías que hacer, que puede esperar.

En qué serie vives lo eliges tú: ¿quieres irte a dormir sin más o prefieres acostarte dispuesto a dormir deprisa para que empiece el siguiente acto?

Tu vida tiene un solo final; los Continuará son prácticamente infinitos.
¿Qué es lo importante?

 

Ebbot Lundberg & The Indigo Children – To be continued

And it’s a story that will never end.

Las ganas


El cuerpo es sabio, capaz de hacer cosas que ni siquiera somos capaces de imaginar. ¿Y si el cuerpo fuera capaz de vivir el tiempo de una forma menos lineal de la que pensamos? ¿Y si fuéramos capaces de saber de antemano lo que está por llegar? No hablo de premoniciones, o sí, pero ¿qué pasaría si en lugar de llamarlas premoniciones las llamáramos ganas?

No creo que el destino esté escrito, no en el sentido de que tu vida aparezca detallada en un manuscrito del siglo III, pero quizá tus acciones sí determinan algo más de lo que entiendes por presente.
Supongamos por un momento que lo que has hecho hasta hoy no ha condicionado solo dónde estás ahora sino dónde estarás en un mes, que tu pasado desemboca en tu presente, pero que vives en dos tiempos: física y mentalmente en el presente menos treinta días, que tú conoces como hoy, y de forma subconsciente en tu presente real, que para tu yo real sería el futuro.

El tema es que de algún modo, al saber lo que viene y no estar listo para ser consciente de saberlo, tu mente te envía señales de lo que está por llegar. Digamos que en cierta manera te avisa, que tu cuerpo te prepara para lo que viene y lo hace a través de las ganas.
Imagina por un momento que cuando quieres hacer algo no lo haces como producto del libre albedrío sino como mecanismo de defensa, que esa sensación que a veces no entiendes de necesitar esto o aquello es un mero trámite previo a la inevitabilidad de su llegada.

Nunca tienes ganas de nada en realidad.

Yo no quiero irme: ya no estoy.

 

Dani Martín – Las ganas

Siempre buscando que haya más luz después de luz.

Wish you were here


Si la vida fuera estar de pie viviría siempre inclinado hacia delante, cinco grados, diez; no demasiado pero nunca recto.
Vivo siempre pensando en el siguiente paso, en qué vendrá luego. Incluso en las contadas ocasiones en las que mi cabeza está en el mismo lugar que mi cuerpo no logro apartar la vista de cuándo acabará el ahora.
Vivo siempre hacia delante.

Caminaban mis piernas arrastrando al resto de mi cuerpo el otro día, a todo mi cuerpo salvo a mi cabeza; ya sabéis, ella suele estar en otra parte. Caminaba inclinado mis cinco o diez grados. Con esa cabeza que llevo de adorno vi algo en el suelo: una tarjeta. En el centro de un rectángulo blanco había dos filas de letras negras que no alcanzaba a leer desde mi posición.
Me detuve, me agaché, recogí la tarjeta y leyéndola me puse en pie.

You are here now.png

Estás aquí ahora. Eso es todo lo que importa.

Ni diez grados ni cinco, ni siquiera dos. Como por arte de magia, por primera vez en mucho tiempo, mi cuerpo era perpendicular al suelo.
Miré a mi alrededor, a mi ahora. Fue como abrir una puerta a un mundo que si bien no era nuevo no parecía haber estado ahí un segundo atrás, un mundo al que yo mismo le había cerrado la puerta con mi manía de vivir hacia delante.

Los grandes cambios nacen siempre de algo pequeño: de un detalle, de un gesto, de una frase. Guardé la tarjeta en mi bolsillo y seguí caminando inclinado cero grados, sonriéndole con orgullo al presente.

He vuelto.

 

Rasputina – Wish you were here

We’re just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year.