Todo huele a ti


Cebolla dorándose en una sartén.
Lluvia que cae en verano.
Albahaca recién cortada.
Abrir un libro por primera vez.
Piña. Mandarina. Cualquier fruta.
Sábanas limpias.
Correr por la orilla del mar.
El mar.
La brisa.
La sal.
Un tronco ardiendo en la hoguera.
Tu jersey.

De todos mis olores favoritos me quedo con descansar mi cabeza en tu hombro.

Alejandro Sanz – Todo huele a ti 

Y ahora abrázame.

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Arde


Somos muy visuales. Demasiado.
Si no lo veo no es real, decía alguien que conocí.
Si a algo no podemos ponerle un like no existe (esto lo he dicho yo).
Pero no a todo se le puede poner un me gusta. Todavía no.
No todo se ve.

Si yo enciendo una vela y salgo de la habitación, ¿se apaga? No lo sé, porque me he ido, pero lo normal es que no. No la veo, pero la llama sigue ahí. Un poco como nosotros. Como nosotros.
Mucho.

Si enciendo una vela no debería salir de la habitación: jamás dejes una vela desatendida.
Y ¿qué hice yo contigo sabiendo que eras fuego?
Desatenderte.

Ardíamos y ardimos, y supongo que todavía ardemos, y qué peligro tanto fuego.

Sigo soñando, ¿sabes? Aunque no te diga nada. Aunque no escriba.
Sigo soñando contigo.

 

Aitana – Arde

Y no, no queréis. No lo veis.

High on humans


¿Hace cuánto que no escribo acerca de tus ojos? No lo sé, y eso solo puede significar que la respuesta es demasiado. Tus ojos, tuyos y a la vez de tanta gente, esos que hoy están en un rostro, mañana en otro y mi cabeza no me permite pensar más allá, que nunca paso del mañana y qué más da si aún es hoy.

Son azules, hoy al menos. A ratos verdes, alguna vez marrones… generalmente azules. Como el mar. ¿Qué sería de mí sin el mar?
Si no soy marinero es porque ya no está de moda y soy muy hipster; de lo contrario estaría en un barco siendo salpicado por la brisa, siempre bajo una vela sin arder, que a mí no me quema el fuego sino el azul de tus ojos, mi mar, ese que calienta por dentro.

No sé cuánto hace que no escribo acerca de tus ojos, pero no los olvido; y cómo hacerlo si están en todas partes: en ella, en él… y ayer otra vez en ti.

 

Oh Wonder – High on humans

Now I’m locking eyes with a silent stranger.
Don’t run. Don’t hide.