Arde


Somos muy visuales. Demasiado.
Si no lo veo no es real, decía alguien que conocí.
Si a algo no podemos ponerle un like no existe (esto lo he dicho yo).
Pero no a todo se le puede poner un me gusta. Todavía no.
No todo se ve.

Si yo enciendo una vela y salgo de la habitación, ¿se apaga? No lo sé, porque me he ido, pero lo normal es que no. No la veo, pero la llama sigue ahí. Un poco como nosotros. Como nosotros.
Mucho.

Si enciendo una vela no debería salir de la habitación: jamás dejes una vela desatendida.
Y ¿qué hice yo contigo sabiendo que eras fuego?
Desatenderte.

Ardíamos y ardimos, y supongo que todavía ardemos, y qué peligro tanto fuego.

Sigo soñando, ¿sabes? Aunque no te diga nada. Aunque no escriba.
Sigo soñando contigo.

 

Aitana – Arde

Y no, no queréis. No lo veis.

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High on humans


¿Hace cuánto que no escribo acerca de tus ojos? No lo sé, y eso solo puede significar que la respuesta es demasiado. Tus ojos, tuyos y a la vez de tanta gente, esos que hoy están en un rostro, mañana en otro y mi cabeza no me permite pensar más allá, que nunca paso del mañana y qué más da si aún es hoy.

Son azules, hoy al menos. A ratos verdes, alguna vez marrones… generalmente azules. Como el mar. ¿Qué sería de mí sin el mar?
Si no soy marinero es porque ya no está de moda y soy muy hipster; de lo contrario estaría en un barco siendo salpicado por la brisa, siempre bajo una vela sin arder, que a mí no me quema el fuego sino el azul de tus ojos, mi mar, ese que calienta por dentro.

No sé cuánto hace que no escribo acerca de tus ojos, pero no los olvido; y cómo hacerlo si están en todas partes: en ella, en él… y ayer otra vez en ti.

 

Oh Wonder – High on humans

Now I’m locking eyes with a silent stranger.
Don’t run. Don’t hide.

Come over


Supongo que no estabas aquí cuando pasó esto, pero pasó esto: Noviembre es mes de perder, y de perder haciendo ruido.

No lo planeo. Ojalá pudiera decir que hace dos años escribí aquella entrada para poder escribir hoy esta otra, pero no es cierto. Me las doy de profundo cuando apenas pienso: cierro los ojos y que sea lo que dios quiera; y ni siquiera creo en dios. Lo he intentado alguna vez, de verdad, pero si no puedo creer ni en lo que veo, ¿adónde voy?

El termómetro dice que dieciséis grados. Parece lógico, aunque yo estoy a un paso de empezar a tiritar.
Quizá vivo en el hemisferio equivocado. Quizá estoy loco.
Tengo frío.

Supongo que no estabas ahí cuando pasó eso, y probablemente fuera lo mejor.
Si hubieras estado solo me habría acercado a ti para perderte, que aquel noviembre el termómetro marcaba menos de diez pero yo era capaz de quemar con la punta de mis dedos.

Hoy la punta de mis dedos no es azul porque eso solo pasa en los dibujos animados y mi dibujo está gris. Algo no puede ser gris y azul al mismo tiempo.
El termómetro marca dieciséis pero la cama está aun más fría que mis dedos, y más gris. Nada tiene sentido porque todo debería ser azul… y todo sería azul si tú estuvieras.

Abril debe ser mes de querer ganarte.

 

Sam Hunt – Come over

I don’t think that I can take this bed getting any colder.
Come over, come over, come over, come over, come over.