The bakery


Era una buena historia: no había fallos. Crecía despacio como la masa del pan cuando se hornea, se hinchaba por momentos, olía bien. Demasiado bien, ¿sabes? Tenía uno de esos olores que uno no se cansaría de oler jamás, de aquellos de los que deberían hacer ambientadores y no de jazmín o lavanda. Nadie quiere oler a lavanda en realidad.
Era pan recién hecho, y no es que se pusiera malo, pero se enfrió. Y olía menos.
Fue una buena historia mientras lo fue.

He seguido comiendo pan, que un hombre tiene que alimentarse, aunque tampoco demasiado. Sin embargo no lo he vuelto a hacer, o no lo había vuelto a hacer hasta ahora. Creo.

Tengo el horno encendido, hay algo ahí; y he dicho creo porque ese algo podría ser pan o no, no lo sé, aunque me acuerdo de aquel que se me enfrió y me entran las dudas.
¿Tiene sentido cuando al final todo se enfría?

El mundo de la panadería es muy loco.

 

Arctic Monkeys – The bakery

And the more you keep on looking the more it’s hard to take.

Claro que hace falta hablar


Hablar otro idioma no es fácil: uno tiene en la cabeza todo eso que quiere decir y lo tiene claro, pero está en otra lengua y hay que traducirlo, y así no se puede; no siempre al menos. A uno le faltan palabras, práctica, soltura… Uno habla pero no dice lo que quiere decir, no todo, y es como que está viviendo a medias, que es menos él, porque somos nuestras palabras y sus palabras no son todas las que son.

Es esa sensación la principal culpable de que hablar otro idioma no sea fácil, pero es que a mí me pasa eso mismo con el mío. No sé si es que pienso más deprisa de lo que soy capaz de hablar, que es mucho, o que pienso palabras que no soy capaz de traducir a mi propio idioma, cosa que si analizas con detenimiento tiene el mismo sentido que si no lo haces.
Quizá nunca aprendí a hablar del todo.

Hablar un idioma no es fácil, y a lo mejor la culpa la tienen ellos, los idiomas, que se las dan de complicados pero son incapaces de captar la esencia.
Seguro que es eso.

Voy a inventar un idioma que no tenga fallos.
Uno donde no haga falta hablar.

 

Ella Baila Sola – Claro que hace falta hablar

Me confunden las palabras obligadas por el tiempo.