Vas a quedarte


La próxima vez lo haré mejor, lo prometo.
Cambiaré todo lo que hago mal, y no solo eso: cambiaré también esas cosas que no te gustan, aunque no les pase nada, que me he dado cuenta de que no se trata de lo que está bien sino de adaptarse. Voy a ser como esas cosas que pones en los enchufes cuando te vas de viaje a otro país donde todo es diferente, porque al final la corriente es siempre la misma pero cambian los agujeros.
Un poco como nosotros.

La próxima vez lo haré mejor porque he aprendido.
De cada error se aprende, y te juro que a veces pienso que para qué hay que aprender tanto. ¿No basta ya? Uno piensa cuando acaba el colegio que ya está, pero no. Y luego a veces el instituto. Y la universidad. Y siempre que crees que acaba hay otra cosa.
Y al final, cuando parece que ya de verdad no hay más, está la vida.

Supongo que me sigo equivocando porque aún no estoy listo, que me sigue faltando un hervor o yo qué sé.
Creo que ya no me gusta aprender, que no lo disfruto como al principio de todo esto, pero entiendo que hace falta.
Y un poco también lo siento.

Nadie se merece ser con quien otro se equivoca, pero al mismo tiempo alguien tiene que serlo para que todo esto funcione. Ahí entras tú.
La parte buena es que cada vez me quedan menos errores de los que aprender, que voy empezando a entender cómo va todo esto, ¿sabes?

La próxima vez lo haré mejor.

Aitana – Vas a quedarte

Porque te juro que esta vez voy a cuidarte.

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Can’t smile without you


No sonrío en las fotos porque hoy en día las fotos las puede ver cualquiera y una sonrisa no debería ser para cualquiera; no una mía al menos.
Una sonrisa es algo personal, poderoso, íntimo. ¡Una sonrisa es magia, joder! Y la magia se acaba: lo dice todo el mundo.
Está también el tema de la oferta y la demanda, que me acuerdo yo de cuando estudié eso. Podría estar sonriendo todo el día, pero si lleno todo esto de sonrisas pasan a no valer nada. ¿Quién quiere algo que no vale nada?

Parece ahora que no sonrío en las fotos por economía o por egoísmo, y no sé cuál de las dos es peor, pero ninguna es cierta. No es oro todo lo que reluce: solo lo parece, y aun así es plátano.

No sonrío en las fotos por ti. Ya está. Ya lo he dicho.
Me da igual la demanda: soy yo quien controla la oferta y no pienso emitir más moneda.
No tengo ni idea de economía, pero si de mí depende que se vuelva el mundo pobre.
Menos tú.

 

The Carpenters – Can’t smile without you

I just can’t smile without you.

Ugly heart


De pequeño uno canta y no se preocupa del qué, pues lo importante no es el mensaje sino el hecho de cantar, que quien canta su mal espanta, que la música amansa a las fieras y en abril aguas mil.

De pequeño uno canta Mujer contra mujer como si le fuera la vida en ello, y le pone sentimiento, pero no la entiende. No se preocupa por entenderla. Repite palabras como repite lo que hay escrito en el libro de Conocimiento del Medio.
De pequeño uno canta por el placer, no para comunicar.

Luego uno crece y piensa, ¡coño!; pero no terminamos de aprender: seguimos juzgando libros por sus portadas, películas por sus trailers, personas por su aspecto y música por vete a saber qué, que ahí está el reggaeton.

Y a veces aún cantamos canciones enteras por una sola frase.

 

G. R. L. – Ugly heart

Your face is a work of art.