Me fui


Nunca tengo miedo de irme, pero cada vez que lo hago me aterra la idea de no poder volver. Aprendí a tirar migajas para marcar el camino, pero los niños gorditos las tiramos con una mano y las cogemos con la otra. Aprendí también que con la comida no se juega.

Si uno quiere volver tiene que irse, y ¿no nos vamos a veces solo por eso? Nos da igual adónde o cómo: nos vamos para volver, que una estancia permanente no tiene impacto y aquí todos somos muy de querer dejar huella.

Me fui o me he ido, no lo tengo claro, y ojalá, porque si supiera en qué tiempo escribirlo sabría dónde estoy. ¿Sigo por ahí? ¿He vuelto ya?

 

Bebe – Me fui

Me fui pa’ volver de nuevo.

She is poetry


¿Qué es poesía?, dices mientras apoyas tu mano sobre mi hombro y me sonríes.
Poesía es la forma en la que me miras, respirar el aire que se escapa de tus labios cuando hablas, no mirar el reloj y saber que no se está moviendo, que estamos suspendidos en el tiempo y que todo flota a nuestro alrededor.
Poesía es volar sin extender las alas, elevarnos sin despegarnos del suelo, ver todo desde muy lejos aun estando cerca, pues no sabemos estar cerca del resto cuando lo estamos el uno del otro.
Poesía es que sea este nuestro día a día, que a ti también te apasione Bécquer y que cada noche apoyes tu mano en mi hombro, me sonrías y me preguntes ¿qué es poesía?
Responderte ¿y tú me lo preguntas? es poesía.
Poesía eres tú.

 

Benjamin Gustafsson – She is poetry

Never ending


Hay finales que no dejan dudas, donde todo está explicado, finales que no dejan sitio para que la imaginación corra; y hay finales que me gustan. Hay quien se enfada con esos finales, con los segundos, por no dar respuestas o no darlas todas. Hay incluso quien va más allá y arremete contra el autor, tachándolo de perezoso. Dudo mucho que sea pereza, al menos en la mayoría de ocasiones, pero por si acaso yo voy a hablar de lo mío.

Yo escribo, mejor o peor pero escribo, y siempre tengo claro hacia dónde voy. Me puede fallar alguna vez la mitad del camino, el cómo llego a la meta, pero siempre existe esa meta. Muchas veces, de hecho, esa línea es la primera que escribo. No es fruto de la casualidad que esto se llame Empezando por el final.
Lo que sí me pasa a veces es que a medida que se acorta la distancia entre donde estoy y esa última puerta se me abren de golpe cien más, sé que solo puedo cruzar una y ¿por qué tengo que ser yo quien elija? En esas veces tiendo a frenar en seco adelantando el punto y final, no por falta de ideas sino por exceso, por no cerraros cien puertas.

Hay finales que no se escriben para que cada uno escriba el suyo.


Encontré la inspiración para la última entrada (Dare you to move) volviendo a casa en coche, cuando cayó sobre mi parabrisas esa primera gota de lluvia que anuncia que está a punto de saltar el resto.

 

Rihanna – Never ending

Everything is never ending.