Simplement


He visto un plátano y me he acordado de ti. Ahí me he dado cuenta de que algo iba mal… o bien. Demasiado bien quizá.

No eres el primer piso, y eso quizá no suma pero tampoco resta, que ya he vivido en muchas casas y he aprendido en qué hay que fijarse antes de entrar a vivir.
He dicho muchas, pero muchas muchas tampoco, o sea, depende de lo que uno entienda por vivir. Un número normal de casas, supongo; dentro de la media.
¿No os pasa que a veces os perdéis con tanta metáfora?

El plátano me ha recordado a ti porque tenía pintitas marrones, algo que siempre ha pasado. Plátanos de Canarias, calidad máxima, todo el mundo lo sabe.
Siempre han tenido esas pintitas, pero hoy son pecas: tus pecas; y me pregunto si volverán en algún momento a ser simples manchas o a partir de ahora serán siempre tú.

Mal… o bien, aunque no tengo prisa por saberlo.
De momento dos de dos, y es fácil.
Todo debería ser fácil.
Hasta buscar piso.


Esta entrada sigue sin hablar de pisos.

 

Blaumut – Simplement

Simplement avui et miro sense pressa.

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Your body is a wonderland


Me gusta repetir películas, libros, canciones, viajes. Me encanta repetir viajes.
Disfruto volviendo una y otra vez a los mismos sitios, buscando nuevos rincones en lugares que ya conozco, sorprendiéndome al encontrar en cada visita algo por primera vez.
Me gusta ver cómo crecen las ciudades; verlas cambiar, evolucionar, adaptarse. Me gusta sumergirme en su rutina cada cierto tiempo, siempre la misma, siempre distinta.

Hay quien me critica, quien me dice que repetir un viaje no tiene sentido con tanto mundo por ver. Creo que no lo entienden, que no se dan cuenta de que solo la repetición permite apreciar los matices, que hace falta constancia para ver los detalles.

No me canso de repetir viajes.
Podría hacerlo siempre, ver los mismos sitios, enamorarme otra vez cada día. Hasta el final.

Pudiendo volar a ti no necesito más aeropuertos.

 

John Mayer – Your body is a wonderland

This is bound to be a while.