Vas a quedarte


La próxima vez lo haré mejor, lo prometo.
Cambiaré todo lo que hago mal, y no solo eso: cambiaré también esas cosas que no te gustan, aunque no les pase nada, que me he dado cuenta de que no se trata de lo que está bien sino de adaptarse. Voy a ser como esas cosas que pones en los enchufes cuando te vas de viaje a otro país donde todo es diferente, porque al final la corriente es siempre la misma pero cambian los agujeros.
Un poco como nosotros.

La próxima vez lo haré mejor porque he aprendido.
De cada error se aprende, y te juro que a veces pienso que para qué hay que aprender tanto. ¿No basta ya? Uno piensa cuando acaba el colegio que ya está, pero no. Y luego a veces el instituto. Y la universidad. Y siempre que crees que acaba hay otra cosa.
Y al final, cuando parece que ya de verdad no hay más, está la vida.

Supongo que me sigo equivocando porque aún no estoy listo, que me sigue faltando un hervor o yo qué sé.
Creo que ya no me gusta aprender, que no lo disfruto como al principio de todo esto, pero entiendo que hace falta.
Y un poco también lo siento.

Nadie se merece ser con quien otro se equivoca, pero al mismo tiempo alguien tiene que serlo para que todo esto funcione. Ahí entras tú.
La parte buena es que cada vez me quedan menos errores de los que aprender, que voy empezando a entender cómo va todo esto, ¿sabes?

La próxima vez lo haré mejor.

Aitana – Vas a quedarte

Porque te juro que esta vez voy a cuidarte.

Dusk and Summer


Nada que dure para siempre tiene sentido.
No hay belleza permanente. No hay cuentos sin fin.
Todo se está acabando por el simple hecho de haber empezado.
Joder.

Era el solsticio de verano, ya sabes, el día en el que el Sol noséqué y la Tierra otra cosa; el día más largo del año para los amigos. También empezaba el verano.
Te parabas a pensar y joder (¡joder!), que lo tenías todo, quizá no en tus manos pero sí a tu alcance, y eso bastaba. No hace falta tenerlo todo si sabes que está ahí. Es como ir al  baño, que aunque tengas ganas si tienes uno libre cerca siempre puedes aguantar un poco más.

La vida era un poco eso: te estabas meando pero podías aguantar un poco más porque había un baño ahí, y justo cuando rozabas el límite entró alguien corriendo y cerró la puerta.
Joder.

El verano empieza con el día más largo, en su punto más alto, y de ahí para abajo.
Y qué sentido tiene.

Lo hemos idealizado.
Nos han engañado todo este tiempo y lo que de verdad tenía sentido era la primavera.
Parece que El Corte Inglés siempre tuvo la razón.
Joder.

Toma, aquí está tu verano.
Ah, por cierto, se muere.
Disfrútalo.

 

Dashboard Confessional – Dusk and Summer

She said “nobody here can live forever”.

Learning how to die


Disfruto de la partida mucho más cuando sé que ya la he perdido, porque qué más da, ¿verdad?
Esas tres palabras lo cambian todo.

QUÉ. MÁS. DA.

Dejo de preocuparme por la victoria, de intentar ganar. No se puede.
Podría simplemente levantarme e irme, pero ¿quién iba a querer estar con semejante egoísta? Yo desde luego que no, y como estoy obligado a estar conmigo una vez más no tengo opción. Me quedo sentado en la mesa, y ya que estoy ahí, ¿por qué no aprovechar?

Cuando no puedes ganar es cuando más aprendes, porque ese qué más da es dinamita para las zonas de confort. No probar cosas nuevas sería una locura.
A veces funcionan, muchas otras no, pero qué más da: aprendes.
Aprendes de cada una de esas veces, sean sí o no, de las locuras que solo alguien que no tiene nada que perder es capaz de hacer; y te das cuenta de que algunas locuras en verdad no son tan locas.

Saber no ganar es todo un arte que no cualquiera es capaz de dominar: es muy difícil saber no ganar bien.

Desde que empezó nuestra partida tú y yo no teníamos nada que hacer, pero aprendimos…

 

Jon Foreman – Learning how to die

I’m gonna miss you when you’re gone.