Have a little faith in me


He vivido ya lo suficiente para darme cuenta de que no es verdad que la opinión de uno valga más que la del resto aun cuando se trate de su propia vida, que el “solo yo sé toda la historia” ni existe ni es un motivo de peso, que podemos conocer partes de la misma que nunca sabrán otros pero obviamos infinidad de detalles que esos otros sí ven.

He descubierto cómo identificar a esos otros, a esas personas que saben más de mi propia vida que yo mismo, a los que no ven la foto completa pero sí todos esos detalles que yo paso por alto cuando me pierdo en el todo; que a veces el bosque no me deja ver los árboles.

He aprendido a aceptar que me equivoco aun estando convencido de tener razón.
Si ellos dicen salta yo salto, y no hago preguntas. Ya no.

He vivido ya lo suficiente.

 

John Hiatt – Have a little faith in me

I said I will hold you up. I will hold you up.

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Your body is a wonderland


Me gusta repetir películas, libros, canciones, viajes. Me encanta repetir viajes.
Disfruto volviendo una y otra vez a los mismos sitios, buscando nuevos rincones en lugares que ya conozco, sorprendiéndome al encontrar en cada visita algo por primera vez.
Me gusta ver cómo crecen las ciudades; verlas cambiar, evolucionar, adaptarse. Me gusta sumergirme en su rutina cada cierto tiempo, siempre la misma, siempre distinta.

Hay quien me critica, quien me dice que repetir un viaje no tiene sentido con tanto mundo por ver. Creo que no lo entienden, que no se dan cuenta de que solo la repetición permite apreciar los matices, que hace falta constancia para ver los detalles.

No me canso de repetir viajes.
Podría hacerlo siempre, ver los mismos sitios, enamorarme otra vez cada día. Hasta el final.

Pudiendo volar a ti no necesito más aeropuertos.

 

John Mayer – Your body is a wonderland

This is bound to be a while.

Points underneath


Tras habernos alejado del resto, persiguiéndonos el uno al otro hasta aquel banco de piedra, nos sentamos bajo un cielo lleno de estrellas solo para quedarnos embobados mirándonos los pies.
¿Son feos, verdad? – dijiste.
¿Cómo?
Mis pies.
¡Por supuesto que lo eran! Los pies son como los niños recién nacidos, pero a quién le importa: son solo pies.
– La verdad es que no importa – continuaste -. No son más que pies.
Es curioso cómo funciona todo, que nunca son las grandes cosas sino los detalles.
Fue en ese momento cuando me di cuenta, hablando de tus pies. Fue entonces cuando fui consciente por primera vez de que te quería.

Es curioso cómo funciona todo, que a veces te pasas la vida buscando algo y cuando lo tienes delante te entra el miedo y lo dejas ir. La vida no me la había pasado buscándote, pero cuando uno tiene veinte años nueve meses son un mundo, y ahí estábamos, tú con tu hombro contra el mío y yo con el corazón en el puño que no estaba a punto de cogerte la mano.

Seguimos mirando hacia abajo durante minutos, o quizá horas, que el tiempo perdió el sentido cuando se quedó atrapado en el cruce de nuestros dedos. Nos encontrábamos en la cima de un momento que hacía gala de ese tipo de perfección cuya existencia niegan esos que nunca han amado. Eran solo pies, pero si alguien me lo hubiera ofrecido me habría quedado mirándolos hasta el final, fuera cuando fuera eso.

El problema fue que nadie me lo ofreció.
Y que de la cima solo se puede ir hacia abajo.

 

The Honorary Title – Points underneath

Now don’t ever leave me all alone, not this evening, I am cold and shivering without you near.