Peces de ciudad


Hace mucho que no estoy en una barca en mitad del mar, pero hasta donde recuerdo los peces suelen alejarse de cualquier cuerpo que les resulta extraño, como esa barca en la que hace tiempo que no estoy. Los peces rara vez nadarán hacia ella, y ya ni hablamos de establecer contacto. Solo un pez loco saltaría de cabeza a lo desconocido.

Hay muchos peces en el mar, es cierto, pero de forma natural se alejan: lo llevan escrito en las escamas. Quien quiera peces que se moje el culo, pero antes que compre una caña: ellos solos no van a venir.

El principal problema es pescar, que al menos a mí me da pereza. Y no sé.
Pongamos que quiero un mero, pero parece que en mi trozo de mar solo hay sardinas. ¿Qué hago si no quiero sardinas y no sé dónde habitan los meros? ¿Espero? ¿Me voy? ¿Me aficiono a las sardinas?

El otro problema, y puede que para mí el más importante, es que la pesca es un arte que se basa en el engaño, y no lo veo justo. Engañar va en contra de mis principios.
Quizá está todo el mundo por ahí poniéndose las botas mientras yo paso hambre, pero paso hambre de manera íntegra. En mi barca. En mitad del mar. Solo. Esperando que algún pez loco dé el salto.

Joaquín Sabina – Peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar.

Connected


No me va a creer nadie, pero estaba ahí sentado con los ojos cerrados y pude sentir cómo rotaba, no mi cuerpo sino la Tierra entera; y yo con ella.
Estaba ahí sentado y me sentía conectado al resto, al todo. Ya no era yo solo sino una pieza de algo mucho más grande; un engranaje, un tornillo.
Rotaba tan despacio que nadie era capaz de verlo, pero lo sentía, en sentido horario, cada vez más fuerte.

Cuanto más gira un tornillo más se aprieta, hasta llegar a un punto en el que no se puede más. Yo no era más que eso: un tornillo que había girado tanto que se preguntaba qué habría después (si es que había algo).

 

Stereo MC’s – Connected

If you make sure you’re connected, the writing’s on the wall

Destiny calling


Parece una tontería eso del destino, pero yo aquella noche tenía que girar hacia la derecha y no entendí bien el mapa; yo, que siempre me oriento a la perfección, que tengo un GPS integrado que nunca falla, que puedo perder los papeles pero jamás pierdo el norte.
Parece una tontería, pero en lugar de hacer lo que tocaba giré hacia la izquierda, e ignorante de mi error seguí caminando con la mirada hacia abajo, viendo en la pantalla de mi teléfono cómo ese punto azul que era yo se alejaba de esa línea azul que era el camino que debía seguir, y fue esa otra línea trazada entre mi giro equivocado y mi yo reducido a un punto la que describió esa ruta que algunos llaman destino.

Parece una tontería, pero mientras caminaba perdido en esos píxeles que me traía entre manos choqué, y supe cuando alcé la mirada que no lo era, pues no podía ser una tontería el destino si me había cambiado los polos para que diera contigo.

 

James – Destiny calling

Here we come, this is our destiny calling.