Pocket full of dreams


Me pasaba mucho de pequeño en sueños que encontraba una moneda, y luego otra, y luego otra. Me pasaba tan a menudo que a las tres monedas ya me daba cuenta: descubría que estaba en un sueño y se me iba de golpe la ilusión.

Hay gente que dice que no le pasa, que no sabe que ha estado en un sueño hasta que se ha ido, pero en mi caso lo raro es no descubrirlo. Siempre hay algo que lo delata, algo fuera de lugar. Me doy cuenta e intento agarrarme al sueño todo lo que puedo, pero suelo poder poco.
Es horrible descubrir que el que está fuera de lugar eres tú, y lo que viene después es pura agonía.

Desde hace un par de semanas cada día encuentro una moneda.
Cada día.

 

Hedley – Pocket full of dreams

I never found a shooting star and there’s holes in my jeans.

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20:17


Y si los sueños son indicación de algo anoche pasó, ya sabes, algo; tan real que ahora mismo dudo de todo, que lo que tiene más sentido es que esto sea el sueño, que esté dormido a tu lado soñando que no te tengo porque tengo miedo, porque soy un inseguro, porque ni siquiera sé soñar.
Tiene sentido si lo pienso, y me asusta pensar que no sé cuánto tiempo llevo dormido, que hace mucho que no escribo, no como antes, no con ganas. Eso solo puede ser parte de la pesadilla.

Si los sueños son indicación de algo el de anoche fue de que estaba despierto.

 

Ólafur Arnalds & Nils Frahm – 20:17

Tiemblo


Te busqué cuando el sol que entraba por la ventana me obligó a abrir los ojos, pero en lugar de dar contigo di con medio colchón frío. Se ha ido, pensé, a pesar de lo absurdo que resultaba que te hubieras marchado de tu propia casa. Admito que razonar nada más despertarme no es lo mío, pero no estabas y eso era un hecho.
No se me ocurre mejor plan para un domingo por la mañana que rodar sobre las sábanas cual rodillo que intenta dejar la masa todo lo fina que puede estar sin quebrarse, y ¿he dicho ya que no estabas? ¡Me desperté y no estabas!
Drama.

Quizá te habías cansado ya, ¡yo qué sé! Eran otros tiempos, tiempos en los que me lo cuestionaba todo, exactamente igual que ahora, aunque mirando siempre a través de un cristal oscuro. Menos mal que uno crece.
Se me ocurrían infinidad de motivos, mil, para tu ausencia a mi lado, obviamente todos malos. Y no veía cómo podía aplanar yo solo aquellas sábanas.

Cuando iba por el motivo mil uno te olí, pocas veces me ha marcado tanto el olor de alguien, y aparte de tu olor capté otro. Tú también habías decidido ser rodillo, pero en lugar de estirar algo tan inútil como un trozo de tela optaste por trabajar hojaldre.
Entraste en tu habitación llena de luz con cruasanes recién hechos, fruta cortada y esos labios curvados por donde empecé el desayuno.

Buenos días.

 

Funambulista – Tiemblo

Me contó media vida desnuda escuchando algún disco de Frank.