20:17


Y si los sueños son indicación de algo anoche pasó, ya sabes, algo; tan real que ahora mismo dudo de todo, que lo que tiene más sentido es que esto sea el sueño, que esté dormido a tu lado soñando que no te tengo porque tengo miedo, porque soy un inseguro, porque ni siquiera sé soñar.
Tiene sentido si lo pienso, y me asusta pensar que no sé cuánto tiempo llevo dormido, que hace mucho que no escribo, no como antes, no con ganas. Eso solo puede ser parte de la pesadilla.

Si los sueños son indicación de algo el de anoche fue de que estaba despierto.

 

Ólafur Arnalds & Nils Frahm – 20:17

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Tiemblo


Te busqué cuando el sol que entraba por la ventana me obligó a abrir los ojos, pero en lugar de dar contigo di con medio colchón frío. Se ha ido, pensé, a pesar de lo absurdo que resultaba que te hubieras marchado de tu propia casa. Admito que razonar nada más despertarme no es lo mío, pero no estabas y eso era un hecho.
No se me ocurre mejor plan para un domingo por la mañana que rodar sobre las sábanas cual rodillo que intenta dejar la masa todo lo fina que puede estar sin quebrarse, y ¿he dicho ya que no estabas? ¡Me desperté y no estabas!
Drama.

Quizá te habías cansado ya, ¡yo qué sé! Eran otros tiempos, tiempos en los que me lo cuestionaba todo, exactamente igual que ahora, aunque mirando siempre a través de un cristal oscuro. Menos mal que uno crece.
Se me ocurrían infinidad de motivos, mil, para tu ausencia a mi lado, obviamente todos malos. Y no veía cómo podía aplanar yo solo aquellas sábanas.

Cuando iba por el motivo mil uno te olí, pocas veces me ha marcado tanto el olor de alguien, y aparte de tu olor capté otro. Tú también habías decidido ser rodillo, pero en lugar de estirar algo tan inútil como un trozo de tela optaste por trabajar hojaldre.
Entraste en tu habitación llena de luz con cruasanes recién hechos, fruta cortada y esos labios curvados por donde empecé el desayuno.

Buenos días.

 

Funambulista – Tiemblo

Me contó media vida desnuda escuchando algún disco de Frank.

Sail


Como tantas otras veces, abro los ojos decidido, me levanto de la cama de un salto y me digo que todo va a cambiar. No es que las cosas estén mal, sino que pienso demasiado, que me replanteo todo continuamente, y con más frecuencia de la que uno podría considerar normal me planto ante el espejo y me digo que hoy es el primer día del resto de mi vida.

– Hoy es el primer día del resto de tu vida, Z.
Me lo digo, me sonrío y hasta me guiño un ojo, que en esta vida recibes lo que das, frase que nunca ha sido más cierta que delante de un espejo.

Mi declaración no quiere decir que no esté haciendo las cosas bien y necesite corregir mi rumbo, que no es que hoy sea fin de año y me esté proponiendo por decimocuarta vez dejar de fumar (nunca me he propuesto dejar de fumar, de hecho). Corregir no, que implica haber errado, pero sí cambiar.
Llegado a un puerto puedes hacer dos cosas: establecerte o hacerte de nuevo a la mar. Para mí desde un puerto solo se puede ir a otro, igual que desde una oca o desde un puente, así que hoy sigo remando, porque me toca; ya pararé si me canso y que me lleve la corriente.

– Hoy es el primer día del resto de tu vida.
– ¿Y hacia dónde voy?
¡Hacia donde quieras!

El mundo es una barca que navega hacia todo aquello que no soy capaz de ver porque no he visto aún, pero hoy es el primer día del resto de mi vida, y en el día uno nadie conoce el miedo a la oscuridad.

AWOLNATION – Sail

Sail with me into the dark.