Quién me ha robado el mes de abril


Te leía poco a poco porque por cada página tuya yo escribía otras diez en mi mente, que cada uno de tus gestos evocaba diez ideas y diez sensaciones cada palabra. No era capaz de leerte más deprisa porque no estaba seguro de poder sentir tanto en tan poco tiempo.
Te leía con calma porque si lo importante es el viaje para qué correr.
Te leía despacio por miedo, a malgastarte, a que te acabaras.
Te leía.

Ahora me han quitado el libro y no sé cómo sigues.

Joaquín Sabina – Quién me ha robado el mes de abril

Lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón.

Correr, pero a dónde


Corría sin prisa, porque tenía que llegar aunque no estuviera segura de si quería.
No podía arriesgarse a que le dijeran que no había puesto de su parte.
No podía fallar.

Fallar… pero a quién.

Era la batalla de siempre:
lo que estaba bien contra lo que tenía dentro,
ella contra el resto,
la cabeza contra el corazón.

Ella contra ella.

Era su cabeza contra su corazón, y ahí no podía echarle la culpa a nadie más.
Corría, y en ningún momento se había planteado parar, aunque corría despacio.

Pudo haber llegado antes, pero es que a veces hay que llegar tarde.

 

Zetazen – Correr, pero a dónde

La eterna cuenta atrás empieza en doce.

Halfway there


Decíamos que el cielo era el límite y ni siquiera eso, que cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos más arriba, y no teníamos vértigo, y no teníamos miedo.
El límite lo habíamos puesto nosotros queriendo viajar demasiado deprisa demasiado lejos, todo y ya. No habíamos sido capaces de ver que todo es poco a poco.

Dejamos el cielo atrás cuando empezamos a soñar pequeño para vivir grande, cuando caímos en que el viaje se hace solo después de la mitad. Era todo tan fácil como ir haciendo una vida de caminos cortos, estar siempre casi ahí, que no hay límite posible cuando todo está a dos pasos.

Y ni siquiera eso.

 

Rise Against – Halfway there

This is the point where we stand up.