You don’t own me


Si tiene que poseerme alguien prefiero mil veces que lo haga un espíritu maligno con hambre de destrucción a que lo hagas tú, no por la posesión en sí, que a los demonios es complicado resistirse, sino porque a lo mejor si deseas tenerme me descuido y lo consigues, pero en el momento en que te pertenezca ya me habrás perdido.
Se tienen cosas, pero las personas no somos objetos.
El amor no es eso.

No tengo miedo a quererte, pero sí lo tengo a que no sepas hacerlo, a que caigas en la trampa de creer que querer es hacer nudos, a que sientas mi necesidad de ser libre como una amenaza a tu seguridad, a que no puedas entender que puedo estar contigo todo el tiempo sin estar siempre a tu lado.

Me noto últimamente distante, escéptico quizá, pero es que miro esto del amor y no lo veo: tengo la sensación de que hay algo que se nos está escapando.

Cuando no entiendo las reglas del juego prefiero mirar cómo le va la partida al resto, y en esas estoy: mirando a uno y otro lado, con un reglamento de cien páginas delante y sin ganas de leer.

 

Lesley Gore – You don’t own me

I’m free and I love to be free.

Demons


Gastamos demasiada energía en crear demonios externos con tal de no afrontar la realidad de que los verdaderamente temibles son aquellos que llevamos dentro.
No es el hombre del saco quien nos impide ser felices, ni los vampiros, ni los zombis… Nosotros mismos creamos nuestros demonios como quien le pone ojos y brazos a Mr Potato, otorgándoles atributos que cogemos de la lista de nuestros peores miedos, con lo que nos parecen prácticamente invencibles.
¿Qué hacemos una vez los tenemos? ¿Luchar? No hombre no, eso sería demasiado complicado: lo que solemos hacer es esconderlos, guardarlos en algún lugar de nuestras entrañas al que jamás sabríamos llegar si nos preguntaran y dejar que nos vayan carcomiendo desde dentro, que es mucho más sencillo. ¿Es sano? Más bien no, pero fumamos, bebemos y abusamos de las grasas y los azúcares. Donde caben dos hábitos poco saludables caben tres, y como tres son dos más uno siempre hay sitio para un nuevo tercero donde cabían dos de los primeros tres, y así donde caben dos terminan cabiendo, a ver por cuántos vamos… veinte. Y subiendo.

Son nuestros demonios y no hay nadie más que pueda enfrentarse a ellos, porque están hechos a nuestra imagen y semejanza; y aquí podría tirar también del hilo y acabar metiéndome con algún dios, pero ahora estoy por otros temas.

Enhorabuena: has creado un nuevo demonio, el Ctrl + Z no funciona y ya no te caben más. Sé que no querías, pero ha llegado el momento: o explotas, lo cual nunca es agradable y yo no suelo recomendar a no ser que me caigas muy muy mal, o coges lo primero que tengas a mano que se parezca a un arma y bajas al sótano a luchar.
¿Como es mi demonio me lo como yo solo? Pues tampoco, hombre, que compartir es amor, y no hay nada que diga amor como presentarte en casa de un amigo a las tres de la mañana con tu bestia alada de tres ojos y siete cuernos que come bebés que lloran mucho (hasta aquí bien) y señores con barba. ¿Podrá matarla tu amigo? Por supuesto que no, pero eso no quiere decir que no pueda estar a tu lado en el proceso, porque una cosa es que a tus demonios tengas que vencerlos tú y otra muy diferente que tengas que hacerlo sin ayuda, que no eres Buffy.

Y al final todo esto es para decirte que sí, que todos la cagamos, pero sé fuerte, ¿vale?

Imagine Dragons – Demons

But with the beast inside there’s nowhere we can hide.