Destiny


Y la verdad es que importa poco si crees en el destino o no: el destino cree en ti. Alguien tenía que hacerlo, ¿verdad?
El destino te tiene presente, te piensa… te soñaría si durmiera, pero no duerme: el destino se pasa la vida despierto, pintando líneas, tejiéndolas como la araña que acabo de matar en el suelo del baño. Espero que no fuera el destino, o al menos no el tuyo.

El destino une puntos que nunca se te ocurriría conectar, le da igual el dibujo que uno sabe que debería salir antes de coger el lápiz o si después del uno va el dos. Al destino se la pela.
El destino se pasea por ahí con sus ocho patas, muy loco, dejando huevos donde menos te lo esperas. Qué sale de esos huevos no lo sé, nunca he visto uno, pero supongo que lo lógico es que salgan más destinos. De alguna manera tienen que reproducirse.

El destino está en todas partes, paseándose o a punto de romper la cáscara. No lo vemos, pero tampoco vemos a esa araña que dicen que está en algún punto de nuestro cuerpo en todo momento.
Quizá se mueven demasiado rápido.
Quizá es que vamos pisando huevos.

 

Zero 7 – Destiny

Even though we’re miles apart we are each other’s destiny.

El fin del camino


A veces toca decidir, coges un camino y andas. Había otras opciones, muchas, pero solo puedes caminar hacia un sitio cada vez.
A veces es fácil: hay señales, gente que sabe cómo se llega o qué desvío tomar para alcanzar tu destino. Eso cuando tienes un destino.
A veces te la juegas: puro azar, sensaciones, intuición.
A veces echas a andar, rezando por el camino para que aquello salga bien.
A veces rezas aunque no creas en nada.

A veces sientes que llegas, que lo tienes, que esta vez sí.
A veces estás seguro de que estás ante la última curva.
A veces tienes razón, pero giras y hay un muro.

A veces se acaba el camino y no hay nada, y todo ese tiempo que has andado es tiempo perdido.
A veces toca deshacer el camino.

Quizá a la próxima…

 

Mago de Oz – El fin del camino

Y no sé adónde ir si no es sin ti.

Come over


Supongo que no estabas aquí cuando pasó esto, pero pasó esto: Noviembre es mes de perder, y de perder haciendo ruido.

No lo planeo. Ojalá pudiera decir que hace dos años escribí aquella entrada para poder escribir hoy esta otra, pero no es cierto. Me las doy de profundo cuando apenas pienso: cierro los ojos y que sea lo que dios quiera; y ni siquiera creo en dios. Lo he intentado alguna vez, de verdad, pero si no puedo creer ni en lo que veo, ¿adónde voy?

El termómetro dice que dieciséis grados. Parece lógico, aunque yo estoy a un paso de empezar a tiritar.
Quizá vivo en el hemisferio equivocado. Quizá estoy loco.
Tengo frío.

Supongo que no estabas ahí cuando pasó eso, y probablemente fuera lo mejor.
Si hubieras estado solo me habría acercado a ti para perderte, que aquel noviembre el termómetro marcaba menos de diez pero yo era capaz de quemar con la punta de mis dedos.

Hoy la punta de mis dedos no es azul porque eso solo pasa en los dibujos animados y mi dibujo está gris. Algo no puede ser gris y azul al mismo tiempo.
El termómetro marca dieciséis pero la cama está aun más fría que mis dedos, y más gris. Nada tiene sentido porque todo debería ser azul… y todo sería azul si tú estuvieras.

Abril debe ser mes de querer ganarte.

 

Sam Hunt – Come over

I don’t think that I can take this bed getting any colder.
Come over, come over, come over, come over, come over.