Madness


No cuento los días porque me parece que eso es torturarse a uno mismo y qué sentido tiene, pero lo mismo son demasiados ya, que yo pensaba que estaba bien, pienso que estoy bien, pero tengo menos ánimo, menos ganas. Y lloro más.
Llorar es bueno, está bien, pero lo mismo no hace falta llorar porque se le ha acabado la tinta al boli.
Hay límites.

Otra cosa que no hago es hablar con las plantas. ¿Para qué? No te escuchan, no te contestan, y lo último que quieres demostrarle al mundo es que te estás volviendo efecticamente loco.
Uno pierde la cabeza por dentro, poco a poco, y no lo dice.
Me paso mucho tiempo mirando las plantas, eso sí, fijamente. Últimamente mientras lo hago veo con el rabillo del ojo muchas cosas moverse a mi alrededor, como si hubiera alguien ahí, o algo. O muchos algos. Cuando centro la mirada todo está bien, pero yo sé que no es verdad, y ellos también.
Eso es volverse loco, pero por dentro, sin que se note.
Lo último que se me ocurriría sería escribir sobre ello.

Dice el helecho que llevamos cuarenta y siete días.

Muse – Madness

And some kind of madness has started to evolve

Parts of you


Hablo poco para darle más valor a lo que digo, aunque sea por contraste. A uno que habla siempre nadie le escucha, cosa que sé por experiencia al haberme pasado media vida hablando. Hablo menos ahora, poco, casi nada; pero cuando lo hago me aseguro de que tenga sentido: no me gusta malgastar palabras.

Quizá lo he aprendido de mi padre, inconscientemente, tanto que he tardado treinta y dos años en darme cuenta. Ha sido hoy.
Esta tarde he recibido un correo suyo, lo cual ocurre poco. No escribe poco porque no tenga cosas que contar, al contrario; es solo que no siempre siente la necesidad de contarlas. ¿Para qué?, supongo que debe pensar, pero no lo sé, no lo dice.
He recibido un correo suyo y ya estaba contento antes de saber qué había dentro.
Pasa poco, y a lo mejor es eso, que la magia está en lo inesperado.
El correo no tenía ni una palabra.

 

Ron Pope – Parts of you

And I remember staring up at you when I was nine years old and you looked ten feet tall.
And I was hoping maybe I’d grow up to be the kind of man that you’d be proud to know.

Find me


Porque a veces la llevas pero no siempre; sería demasiado aburrido.
Ese es el juego: cazador-cazado, pillador-pillado, salvador-salvado. Algo así.
Ahora te toca esconderte.

Está contando en voz alta, hacia atrás, diez, nueve y el resto de números. Ya sabes cómo va eso, que si ocho, que si siete, pero tiemblas. Tiemblas por si sale mal, no el juego en sí sino tu juego.

Es sencillo y nunca lo es. Las reglas son claras pero ganar no siempre es ganar, sobre todo si lo único que quieres es que te encuentre. Y te entra el miedo de haberte escondido demasiado bien.

Cinco, cuatro, tres.
Siempre es el tres, ¿verdad?

Eres grande, lo sabes. Eres mucho más grande que esa farola. ¿Podrías ser más obvio? Aunque es normal si tenemos en cuenta que ni siquiera querías jugar.

Las cosas que hacemos por amor.

Dos, uno.

 

Sigma ft. Birdy – Find me

If you’re ready, heart is open, I’ll be waiting, come and find me.