The kill (Bury me)


Os va a parecer una locura, porque soy joven y todo eso, pero a veces me pasa algo y pienso “¿será esto lo que me mate?”. No me agobio ni me preocupo demasiado, pero la pregunta está ahí. Algo tiene que ser, ¿no? Es decir, ahí vamos todos; y soy joven, sí, pero hay muchos que se han ido antes (mucho antes incluso).
Empiezo a ser demasiado viejo para morir joven.

Me duele un poco aquí pero no es nada, voy a cruzar aunque esté rojo porque no viene nadie, si acelero un poco seguro que paso antes de que cambie el semáforo… No busquéis las estadísticas de muertes causadas porque alguien se salta un semáforo en rojo, pero no os saltéis los semáforos en rojo, anda, que tampoco hay tanta prisa.
¿Será ir corriendo a todas partes lo que me mate?

Lo pienso y me siento raro, porque no debe ser normal, ¿verdad? Aunque tampoco hay nada normal, y creo que solo necesito que alguien me diga que no estoy solo.
Leí el otro día que tendemos al aislamiento y eso nos mata. También.
¿Será estar solo lo que me mate?

Dime que no estoy solo, anda, aunque sea mentira.
Dime que no me va a matar eso, que moriré acompañado y que alguien llorará por mí. Aunque no seas tú. Aunque no importe.

Lo que no te mata hará que te mate otra cosa.

 

30 Seconds to Mars – The kill (Bury me)

Look in my eyes, you’re killing me, killing me.

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Chase this light


Si adoro la Navidad es por las luces, que me encanta a mí lo que brilla, que se ilumina un punto en una habitación y allá que va mi atención.
Quizá en otra vida fui mosquito o algún insecto de esos que van siempre hacia la luz, que me vuelve loco una bombilla, que en un atasco me acelero con tanta luz de freno, que si algún día acabo en el último pasillo y veo la luz al final del túnel ya podéis darme por muerto.

Luces. Siempre he dicho que soy un tipo sencillo. No me hace falta más para ser feliz.
Pero si vivir a tu lado es a oscuras yo no vuelvo a abrir los ojos.

 

Jimmy Eat World – Chase this light

Because right now I don’t dare to breathe.

The wolves


Me he levantado a las seis de la mañana, y no sé, llámame raro, pero estar casi a las once de la noche en el coche volviendo a casa me hace mirar hacia ese momento en el que he saltado de la cama y concluir que he tenido un día de mierda.

He tenido un lunes de mierda.

Son casi las once y casi estoy llegando, y en esa rotonda por la que paso siempre sin fijarme en nada hoy paro y miro, a todas partes, porque no hay nadie en ningún lado y es entonces cuando me da por mirar.
Y te veo.

Te veo ahí esperando, a oscuras, porque aunque hoy sea el día más largo del año ya no son horas. Te veo y me ves y nos vemos, yo esperando al verde y tú esperando, sin más, pero no hay nadie y joder, a lo mejor es porque estoy hecho polvo y me cuesta mantener los ojos abiertos, pero guau.
Guau tu pelo. Guau cómo te apoyas contra el muro. Guau tu mirada.
Guau tú, en serio, así en general.

La luna está llena y quizá más que ladrar debería aullarte.

Pienso que todo pasa por algo, que es posible que vuelva ahora y no antes porque antes tú no estabas y hoy tenías que estar, tenía que verte y tenías que darte cuenta de que aunque no me esperabas nadie puede resistirse a mis aullidos.

Y al final resulta que podías.

Lunes. De. Mierda.

 

Ben Howard – The wolves

And we lost faith, oh in the arms of love.