Claro que hace falta hablar


Hablar otro idioma no es fácil: uno tiene en la cabeza todo eso que quiere decir y lo tiene claro, pero está en otra lengua y hay que traducirlo, y así no se puede; no siempre al menos. A uno le faltan palabras, práctica, soltura… Uno habla pero no dice lo que quiere decir, no todo, y es como que está viviendo a medias, que es menos él, porque somos nuestras palabras y sus palabras no son todas las que son.

Es esa sensación la principal culpable de que hablar otro idioma no sea fácil, pero es que a mí me pasa eso mismo con el mío. No sé si es que pienso más deprisa de lo que soy capaz de hablar, que es mucho, o que pienso palabras que no soy capaz de traducir a mi propio idioma, cosa que si analizas con detenimiento tiene el mismo sentido que si no lo haces.
Quizá nunca aprendí a hablar del todo.

Hablar un idioma no es fácil, y a lo mejor la culpa la tienen ellos, los idiomas, que se las dan de complicados pero son incapaces de captar la esencia.
Seguro que es eso.

Voy a inventar un idioma que no tenga fallos.
Uno donde no haga falta hablar.

 

Ella Baila Sola – Claro que hace falta hablar

Me confunden las palabras obligadas por el tiempo.

Be with you always


Estar, verbo que cuenta con con 28 acepciones en la RAE y aún no me queda claro. Quizá sea precisamente por eso: ¿no era lo bueno, si breve, más fácil de entender? Tampoco sé que es breve, pero estoy bastante seguro de que 28 no.

Estar, prácticamente un comodín, fácil de decir, difícil de hacer. Es muy complicado hacer algo que no entiendes, o a lo mejor es sencillo por eso, porque al no entenderlo uno no puede darle demasiadas vueltas y lo hace sin más: estar sale solo; y no sé qué es pero estoy contigo.
Siempre.

 

Mighty Oaks – Be with you always

Give me your fire and I’ll give you my all.