Vas a quedarte


La próxima vez lo haré mejor, lo prometo.
Cambiaré todo lo que hago mal, y no solo eso: cambiaré también esas cosas que no te gustan, aunque no les pase nada, que me he dado cuenta de que no se trata de lo que está bien sino de adaptarse. Voy a ser como esas cosas que pones en los enchufes cuando te vas de viaje a otro país donde todo es diferente, porque al final la corriente es siempre la misma pero cambian los agujeros.
Un poco como nosotros.

La próxima vez lo haré mejor porque he aprendido.
De cada error se aprende, y te juro que a veces pienso que para qué hay que aprender tanto. ¿No basta ya? Uno piensa cuando acaba el colegio que ya está, pero no. Y luego a veces el instituto. Y la universidad. Y siempre que crees que acaba hay otra cosa.
Y al final, cuando parece que ya de verdad no hay más, está la vida.

Supongo que me sigo equivocando porque aún no estoy listo, que me sigue faltando un hervor o yo qué sé.
Creo que ya no me gusta aprender, que no lo disfruto como al principio de todo esto, pero entiendo que hace falta.
Y un poco también lo siento.

Nadie se merece ser con quien otro se equivoca, pero al mismo tiempo alguien tiene que serlo para que todo esto funcione. Ahí entras tú.
La parte buena es que cada vez me quedan menos errores de los que aprender, que voy empezando a entender cómo va todo esto, ¿sabes?

La próxima vez lo haré mejor.

Aitana – Vas a quedarte

Porque te juro que esta vez voy a cuidarte.

Ugly heart


De pequeño uno canta y no se preocupa del qué, pues lo importante no es el mensaje sino el hecho de cantar, que quien canta su mal espanta, que la música amansa a las fieras y en abril aguas mil.

De pequeño uno canta Mujer contra mujer como si le fuera la vida en ello, y le pone sentimiento, pero no la entiende. No se preocupa por entenderla. Repite palabras como repite lo que hay escrito en el libro de Conocimiento del Medio.
De pequeño uno canta por el placer, no para comunicar.

Luego uno crece y piensa, ¡coño!; pero no terminamos de aprender: seguimos juzgando libros por sus portadas, películas por sus trailers, personas por su aspecto y música por vete a saber qué, que ahí está el reggaeton.

Y a veces aún cantamos canciones enteras por una sola frase.

 

G. R. L. – Ugly heart

Your face is a work of art. 

Ojalá


Me pidió que me fuera a casa y escuchara una canción, cualquiera, pero solo eso. El ejercicio consistía en sentarse, cerrar los ojos y escuchar, sin hacer absolutamente nada más. Sonreí pensando que quizá eso para el resto podría suponer un reto, pero no para mí. En mi caso se trataba de algo habitual: rutina. ¡Me paso el día escuchando música!, pensé. Y no era cierto.

Traté de recordar la última vez que lo había hecho, escuchar una canción de verdad, y no fui capaz. Hace mucho que no escucho música, admití; últimamente solo la oigo. 

Corrí hacia casa sintiéndome ese niño que vuelve ilusionado del colegio con la mochila dando bandazos, dispuesto a escuchar a oscuras Don’t stop me now hasta que dolieran los escalofríos. Dejé caer los libros sobre la moqueta del cuarto y apagué la luz; y no quería parar, pero fue Ojalá la palabra que escribieron mis dedos en el buscador.

Aún me duelen esos escalofríos.

 

La Maravillosa Orquesta del Alcohol – Ojalá

Ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre.