Halfway there


Decíamos que el cielo era el límite y ni siquiera eso, que cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos más arriba, y no teníamos vértigo, y no teníamos miedo.
El límite lo habíamos puesto nosotros queriendo viajar demasiado deprisa demasiado lejos, todo y ya. No habíamos sido capaces de ver que todo es poco a poco.

Dejamos el cielo atrás cuando empezamos a soñar pequeño para vivir grande, cuando caímos en que el viaje se hace solo después de la mitad. Era todo tan fácil como ir haciendo una vida de caminos cortos, estar siempre casi ahí, que no hay límite posible cuando todo está a dos pasos.

Y ni siquiera eso.

 

Rise Against – Halfway there

This is the point where we stand up.

Anuncios

Dressed for success


Salgo a la calle sin abrigo, y no, no ha llegado la primavera: hace seis grados, aunque tengo calor. Creo que me he levantado caliente, no en el sentido que estás pensando, pero ¿sabes como a veces hay personas que te calientan el alma? Pues a mí me calientan los hechos. Qué hechos es lo de menos, pero entre esto de aquí y aquello de más allá el caso es que no tengo frío, y si uno no tiene frío, ¿para qué va a taparse?
No tendría sentido.

Salgo a la calle en mangas de camisa. Ya no soy un niño: un niño nunca diría que va en mangas de camisa. Hace frío pero brilla el sol.
Los pájaros cantan y las nubes no se levantan porque no hay: el cielo está completamente despejado. Llevo los auriculares puestos así que en verdad tampoco tengo ni idea de si están cantando los pájaros, aunque deberían. No hace día para no cantar.

No soy un pájaro pero tarareo, para mí, para ti un poco, principalmente para mí. Es como el principio de una película, o quizá el final, cuando todo va bien y el protagonista pasea triunfante al ritmo de la música. Y llevo la camisa arrugada.
Es una camisa nueva; la he sacado del envoltorio y me la he puesto directamente, sin planchar ni nada. Si es nueva, ¿no debería venir ya lista para usar?
El protagonista de una película nunca llevaría las marcas de los dobleces de una camisa nueva, seguramente porque se la planchan los de vestuario.

Sigo caminando como si las arrugas no fueran un problema. Todo va bien, sonrío y tal, pero me doy cuenta de que a mi vida le falta algo.
¿Dónde están los de vestuario?

 

Roxette – Dressed for success

Shaping me up for the big time, baby.

Que lloro


Nos movemos en un mundo de probabilidades: la probabilidad de que mañana llueva, de que nos toque la lotería, de que sientas lo mismo que siento yo… y el peligro de esas probabilidades es que nos da igual el número, porque mientras algo no ocurre puede ocurrir lo contrario.

El cielo está gris, oigo truenos y el hombre del tiempo ha anunciado un 90% de probabilidad de lluvia, pero hasta que no me caiga encima la primera gota seguiré pensando que todavía es posible llegar seco a casa.
Y podría tocarme la lotería.
Y quizá me quieras.

Luego siempre cae una gota, y otra y mil más.
Luego siempre va el décimo a la basura, partido en dos por si acaso ha habido un error, lo tiro entero, alguien lo encuentra, lo cobra y vive una vida que era para mí (no os riáis, que la probabilidad de que esto ocurra no es para tomársela a broma).
Luego siempre lo veo rodeándote con sus brazos mientras tú sonríes y lo miras y eres feliz.

Ese podría ser yo, y sonreirías más y serías más feliz, pero si no me toca la lotería me vas a tocar tú; y a ti no puedodebo partirte en dos. Pero las gotas siempre caen.

 

Leonel García, Carla Morrison – Que lloro

La vida me dijo a gritos que nunca te tuve y nunca te perdí.