Ay pena, penita, pena

Me paso media vida tirado en el suelo. En sentido figurado, claro; no porque no lo haga ahora la mitad del tiempo, que sí, sino porque es algo que he empezado a hacer recientemente. Tan recientemente como 2020, ya sabéis, con lo del virus ese. Supongo que os suena.

Digo que he empezado, pero ¿no debería decir que lo he retomado? Hace tiempo que no veo a ningún niño pequeño, pero creo que es algo que solían hacer. ¿Lo mismo es eso? ¿Que vuelvo para cerrar el ciclo? Que pensándolo bien mejor no: lo de cerrar ciclo me suena a irse con el tío de los lirios, y ahora mismo no nos podemos juntar.

El tío de los lirios, que he crecido oyendo hablar de él y preguntándome quién sería, y ahora me da por buscarlo en Google por aquello de confirmar y NO HAY NADA. ¿Alguien sabe de quién hablo? ¿Alguien con quien no tenga lazos de sangre?
Una de dos: o es algo propio de mi familia, que qué bonito, o el mundo no le ha hecho justicia al pobre señor. ¿De verdad que nadie lo conoce? Decidme que sí.

Seguiría hablando, y tengo más que decir, pero es que este descubrimiento me ha trastocado un poco y siento como que me sobra energía potencial.

Me vuelvo al suelo.

Decidme cosas.

Lola Flores – Ay pena, penita, pena

Me duelen los ojos de mirar sin verte.

Push it

Si fuera supersticioso tendría claro que no debo escribir esto, pero no he llegado aquí creyendo en tonterías. ¿Dónde es aquí?, te preguntarás. Aquí es ahora.

No me gusta todo eso de los propósitos de año nuevo, pero cuando uno juega a un juego tiene que aceptar todas sus reglas, y en el rollo este de vivir en sociedad es lo que se lleva. Entro al trapo, pero a mi manera, y me pongo solo uno. Creo que lo hago cada año, por aquello de participar y sentirme uno más, pero si me preguntas cuál fue el del año pasado no sabría contestarte. Lo olvido también, como el resto.

Este año mi propósito es devolver.

Hablo siempre de que la vida son ciclos, arriba y abajo como una montaña rusa, pero es que hago balance del año pasado y joder, subo y subo y nada, que no cambia la pendiente. No puedo estar más agradecido, pero es que al final estar agradecido no deja de ser algo que uno hace solo, y si hay gente empujando mi vagón ¿cómo voy a conformarme con eso?

No creo en devolver favores, en estar en deuda, en el intercambio. Uno es bueno o no lo es, y no le veo sentido a querer no serlo.
Este año mi propósito es devolver todos esos empujones, en general, al mundo.

 

Garbage – Push it

I want to see you happy. I want to see you shine.