Shine

Soy una de esas personas raras que siguen apreciando el valor de lo que uno es capaz de hacer con sus manos, de esos que le dan importancia al tiempo invertido en conseguir algo, a las ganas, al esfuerzo, al cariño…

Soy una de esas personas raras para quienes más grande no es sinónimo de mejor, y no es complejo; uno de esos que no valora más cuanto más caro, cuanto más rápido, cuanto más brillante… Vale, cuanto más brillante sí, no puedo evitarlo, pero sabes que hay muchas formas de brillar, ¿verdad? Yo soy de esas personas raras a quienes solo ciega de verdad la luz que no se ve, la que se lleva dentro.

Soy una de esas personas raras.

¡Viva las personas raras!

 

Anna Nalick – Shine

And you’ve only begun to shine.

A fuego lento

No tengo una olla exprés, ni sabría usarla, ni quiero. No quiero una olla exprés porque para mí si no se cocina despacio no se le puede llamar cocinar; que la comida, como la vida, hay que prepararla con cariño.

Seleccionar los ingredientes no es tarea fácil, y no se puede hacer a la ligera. No vale cualquier especia, ni vale cualquier verdura, ni vale cualquier persona. El sabor de un momento depende de la compañía, y no es que en tu vida vayas a comerte un solo plato, pero tampoco le veo sentido a pasarte años a base de Big Macs.

Tomarte tu tiempo no es malo: vale más pasar un poco de hambre que comerte cualquier cosa, que luego llegan los remordimientos, los dramas y las dietas. Siempre digo que si no estás seguro de algo no deberías llevártelo a la boca. Es la primera vez que lo digo.

Si la cocina es el corazón de un hogar (nótese que digo hogar y no casa) no es precisamente por ser el lugar donde habita la olla exprés (muerte a la olla exprés), sino porque es allí donde se cocina la vida, al compás de buena música, con una copa de vino en mano y, sobre todo, a fuego lento.

Rosana – A fuego lento

Vamos tramando este alboroto con la danza de los mares y el sabor del poco a poco.