Oh, it is love

Me visto para correr, ya sabéis, ropa estridente, zapatillas que no brillan pero poco les falta, pulsómetro, reproductor de música. El pack completo.
A los cuatro minutos y veintitrés segundos de salir, lo que dura el Alive de Sia, empieza a sonar esta canción. Si digo que lo hace sin que la espere es posible que no me crea nadie, pero es cierto: grabo cantidades ingentes de música en el mp3 con ese único objetivo: que sea capaz de sorprenderme. Grabo música que ni siquiera conozco, canciones que no he escuchado jamás, porque puedo.

El caso es que empieza justo cuando llego a un semáforo que me pide que no pase, lleno de gente, Barcelona un lunes a las ocho y media de la tarde. Freno en seco y me giro a la derecha, pues es de donde vienen los coches y cruzar en rojo está mal, aunque peor está eso de ponerse a hacer como que corres sin moverte del sitio.
Me giro, decía, y te veo como si alguien te hubiera hecho zum, tan cerca que casi te como la boca al estilo esquimal.
Oh, it is love.

Me atrapa tu mirada, pero es que a ti también te atrapa la mía. Somos dos arañas rematadamente estúpidas que han caído al mismo tiempo en la tela de la otra. Nos miramos desde nuestras redes mientras suena la música y empiezo a pensar que tú también la escuchas, aunque juro que no soy de esos que llevan el móvil en modo altavoz. No estamos allí, ya no: estamos en alguna playa desierta atrapados en sendas hamacas contiguas como esquimales descubriendo la primavera en los ojos del otro.

De vez en cuando volvemos a la ciudad, miramos el semáforo y pensamos ¡Vaya! ¡Qué lástima que siga en rojo! El semáforo más largo de la historia. Y aunque no bailemos nos marca la música el paso, frunzo el ceño como pidiendo permiso, aceptas con tu sonrisa y te cojo de la mano.
Qué fácil es todo.

No se pone rojo esto, quizá esté roto.
La gente viene y va, cruza de un lado a otro y no la vemos. Quizá el semáforo sí que va pasando por el verde, pero la verdad es que lo miramos poco y con miedo, no sea que nos invite a cruzar y toque decir adiós, con lo bien que se está enredado en tu tela, agarrado de tu mano estirando y tensando las cuerdas, que hamacas contiguas de pronto suena a muy lejos.

Tiramos, y no voy a hablar de ganas, pero yo lo hago con más fuerza, que para algo te triplico el brazo. También parece lo más justo: yo te he mirado, yo te he cogido de la mano, ¡hasta he puesto yo la banda sonora!
Te me caes encima preguntando qué sabrán los esquimales de todo esto, haciéndole cosquillas a mi nariz con la tuya un instante antes de besar mis labios; y no miramos, pero estamos seguros de que sigue rojo.

Oh, it is love.

 

Hellogoodbye – Oh, it is love

Oh, it is love from the first time I set my eyes upon yours thinking “Oh, is it love?”