Déjala que vuelva


Intenté retenerla, y ese fue el problema.
Es imposible retener a alguien, sobre todo a alguien como ella.

No sé cuánto tiempo estuvo a mi lado.
Supongo que cuando eres feliz el tiempo es lo de menos, y éramos felices… yo era feliz… ¿lo era ella? Con ser feliz pasa algo parecido, que uno lo es y se olvida del resto, no a malas, pero quizá cuando somos felices con alguien pensamos que ese alguien también lo es con nosotros, y nos da igual.

Ella no era feliz.

Si hubiera sido feliz jamás se habría ido, ¿no? Aunque tampoco es cierto.
¡Joder! ¡Menuda sarta de mentiras!
A veces uno se va aunque sea feliz, o se va precisamente porque es feliz, como si no se lo mereciera, ¿sabes?, como si ser feliz fuera demasiado.
A veces ser feliz sobrecoge, y quién quiere vivir sobrecogido.

Yo no lo vi, pero ella se dio cuenta de que éramos incapaces de ser felices a la vez.
Por eso se fue.

Ella daba y yo cogía. Siempre. Todo el rato.
Fui un egoísta.
A veces uno se va para aprender, para que el otro aprenda, no a malas, pero las lecciones difíciles también tiene que enseñarlas alguien.

Lo bueno de todo esto es que he aprendido, que ahora sé ser feliz sin ella.
Supongo que eso quiere decir que estoy listo para que vuelva.

Mi musa está en un autobús hacia alguna parte.

 

Piso 21 feat. Manuel Turizo – Déjala que vuelva

Ella conoce solita el camino conmigo.

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Zombies


Miro a mi alrededor cuando estoy en una sala de espera, en un ascensor, en un avión. Miro a mi alrededor y analizo una a una a todas esas personas con las que comparto el espacio. Pienso en cómo serán en su día a día, en sus inquietudes, en qué estarán pensando. Quizá esas personas estén pensando en el resto de personas con las que comparten el espacio. Quizá no.

Miro a mi alrededor cuando estoy en un autobús, en la cola del supermercado, en mitad de una reunión. Miro a toda esa gente y pienso en qué pasaría si pasara algo, una tragedia menor, un susto. Pienso en cómo reaccionaríamos ante lo inesperado, en quién haría qué, en qué pasaría luego.

Normalmente acabo pensando que lo mejor es que no pase nada, pero hay veces que el grupo promete tanto que no puedo evitar desear por un momento que llegue el drama. Por ver qué tal.
Estoy enfermo, ¿verdad?

A veces solo deseo que se vaya la luz, que se bloqueen las puertas, que entren los zombis. Sobre todo que entren los zombis.

 

Childish Gambino – Zombies

All I see is zombies walking all around us.
You can hear them coming (they come to take your life).

Llámame mañana


Con eso de que haya trenes cada cinco minutos me confío y no me muevo.
Pasas y no me subo, vuelves a pasar y hago igual… y otra vez.
Así todo el día.

Luego llega la noche, hace frío, llueve y pienso: joder, ahora me vendría bien un abrazo. Cuando por fin me decido ya no hay más trenes hasta mañana, y vuelvo a casa andando porque igualmente en el bus nocturno nunca vas. Para qué, si te has pasado el día arriba y abajo en el tren.
Camino, me mojo, pienso en ti y me digo: va, mañana sí.

Mañana vuelvo a dejarlo, que pasas cada cinco minutos. No hay prisa.
Y vuelvo a querer subirme a ti cuando solo queda bus nocturno o baño.

Llego a casa empapado, pero es tu culpa, por pasar cada cinco minutos.
Ojalá solo pasaras una vez en la vida.

 

Miguel Campello – Llámame mañana

Y antes de besarme dime cómo te llamas, por si acaso mañana no nos volvemos a ver.