Liability


Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente simplemente porque está vivo; yo no. Si tuviera que elegir estar de algún modo sería ausente, aunque lo más seguro es que ni siquiera llegara a elegir, pues es difícil hacer algo cuando no estás.

Yo no estoy, o estoy poco. Soy consciente de lo que ocurre, de dónde estamos, de ti. Soy consciente de todo pero lo veo desde fuera, desde un lugar frío a pesar de que se empeñe el corazón en mantenerme la temperatura. No tengo ni idea de qué lugar es ese, pero se parece demasiado a un cementerio de ideas: todas muertas, probablemente de frío.

Veo mi cuerpo, se me hincha y se me deshincha el pecho, te veo a ti. Me buscas, me miras, me tocas, me besas. Yo respondo, a veces, poco. Algún suspiro inacabado, algún beso monosílabo. Y te vale.

Odio que te conformes con eso, que te parezca suficiente un hombre que está al dos por ciento. Te odio por valorarte tan poco, por no levantarte y dejarme sentado en ese banco. Te odio por no odiarme.

Permanezco inmóvil porque no sé dónde estoy, porque en terreno desconocido uno debe andar con pies de plomo, y yo que soy un pato prefiero quedarme parado. No quiero romperlo, o quizá sí, no lo sé, pero no está bien ir rompiendo cosas sin querer.

Mi cuerpo está ahí, a tu lado, caliente; ojalá estuviera yo.
Ojalá estuviera yo, de verdad, pero no así, no inerte.
Ojalá fuera capaz de mover las piernas a pesar del frío, de volver antes de que te cansaras.

Ojalá no hiciera siempre frío.

 

Lorde – Liability

Says he made the big mistake of dancing in my storm, says it was poison.

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The empty chair


Te sientas siempre en la misma silla pero nunca reparas en ella, y si lo haces es como silla, nada más. Nunca piensas, por ejemplo, en la cola que la mantiene unida, esa sin la cual no habría silla sino un montón de palos. ¿Acaso no es esa cola más silla que la propia silla?

Me pasa algo curioso, y es que olvido infinidad de cosas pero hay frases que tengo grabadas a fuego. Da igual el tiempo que pase: si cierro los ojos estoy ahí, escuchándolas, escuchando a su dueño decírmelas. No son frases al aire ni a otro: son siempre frases que alguien me ha dedicado. Dudo que algún día consiga sacármelas de la cabeza.


Era de noche y tenía una crisis, adolescencia creo que la llaman ahora. Fui a verte, pues era lo único que sabía hacer en aquellas situaciones. En parte creo que forzaba esos momentos solo para ir a verte, como si hiciera falta un motivo. Te lloré mis penas, y eso no lo recuerdo, pero puedo intuir qué me afligía por lo que vino después: eso lo oigo perfectamente salir de tu boca.

No te das cuenta, pero eres como el pegamento. Piensas que todo esto se sostiene solo pero no es verdad: lo sostienes tú.

Tampoco lo recuerdo, pero tuve que sonreír, aún con los ojos húmedos, y estoy convencido de que fue una sonrisa de esas que te curan. Me conocías a la perfección, sabías siempre de qué cuerda había que tirar y además tenías razón.

Aprendí aquel día que uno no siempre puede ser silla, pero tampoco hace falta, que es igual de importante ser una pieza de un todo, pues un todo no es tal si le falta algo.
Yo era pegamento.


Soy pegamento, y hay otras marcas que podrán hacer lo que hago por lo menos de forma parecida, pero a día de hoy lo que sostengo yo no lo sostiene otro.
No puedo evitar pensar que, de algún modo, cuando yo me vaya parte de todo esto se vendrá abajo. Se vendrá abajo poco, quizá solo alguna teja, como cuando tiembla el suelo y hay quien ni lo nota, pero habrá quien tenga goteras y necesite un cubo.
¡Joder! ¡Quiero ser un cubo! Quiero ser ese cubo tanto como quise ser silla, pero soy pegamento.
Habrá otro que traiga el cubo y no seré yo, y supongo que es como lo de los clavos que se sacan entre sí, pero mientras se siga colando el agua alguien notará mi ausencia.

Quizá echar de menos es eso.

 

Sting – The empty chair

And somehow I’ll be there.

Colour me


Si tengo que elegir un color es el rojo.
El rojo de mi piel cuando te tomo con urgencia.
El de ese semáforo que cruzas con prisa pero decidida.
El de la fresa fresca y ácida que aún no ha madurado del todo.
El rojo de un sol de verano que se niega a perderse otra noche.
El del vagón de la noria que hace resaltar la palidez de tu rostro.
El que nace entre mis pestañas cada vez que me asalta tu ausencia.
El rojo de la perfección con la que un dios pintó tus labios.

Si tengo que elegir un color eres tú.

Dot Allison – Colour me

Will you always color the day?