Watch me read you


Soy incapaz de leerte, aunque no eres un libro, así que ¿de quién es la culpa?
Es una pregunta retórica: es mía; pero cómo iba a saber que no es posible si he aprendido a tocarte sin que seas un instrumento, si te pinto las mejillas y no eres un cuadro, si aunque no tengas pinta de móvil te hago vibrar.

Es confuso. Todo. Mucho.
Te he ido asimilando a conceptos y ha funcionado hasta ahora.
Y eras cada objeto.
Y eras cada forma de arte.

Me he convencido de que era posible que lo fueras todo y he querido que fueras poesía. A fin de cuentas poesía eres tú, ¿no? Y no, o no lo sé.

Soy incapaz de leerte.

 

Odette – Watch me read you

When will I learn?

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Learning how to die


Disfruto de la partida mucho más cuando sé que ya la he perdido, porque qué más da, ¿verdad?
Esas tres palabras lo cambian todo.

QUÉ. MÁS. DA.

Dejo de preocuparme por la victoria, de intentar ganar. No se puede.
Podría simplemente levantarme e irme, pero ¿quién iba a querer estar con semejante egoísta? Yo desde luego que no, y como estoy obligado a estar conmigo una vez más no tengo opción. Me quedo sentado en la mesa, y ya que estoy ahí, ¿por qué no aprovechar?

Cuando no puedes ganar es cuando más aprendes, porque ese qué más da es dinamita para las zonas de confort. No probar cosas nuevas sería una locura.
A veces funcionan, muchas otras no, pero qué más da: aprendes.
Aprendes de cada una de esas veces, sean sí o no, de las locuras que solo alguien que no tiene nada que perder es capaz de hacer; y te das cuenta de que algunas locuras en verdad no son tan locas.

Saber no ganar es todo un arte que no cualquiera es capaz de dominar: es muy difícil saber no ganar bien.

Desde que empezó nuestra partida tú y yo no teníamos nada que hacer, pero aprendimos…

 

Jon Foreman – Learning how to die

I’m gonna miss you when you’re gone.

Repartiendo arte


Si tuviera que volver a los libros sería para estudiar arte
porque quiero expresarme y no puedo,
porque me faltan recursos para plasmar eso que inunda mi cabeza
cuando te veo;
porque tus piernas son arte,
porque tus ojos son arte,
porque tus rizos son arte.

Si tuviera que volver a los libros sería para estudiar arte,
el sentido y no la belleza,
lo importante;
porque te mueves y es arte,
porque respiras y es arte,
porque me miras y es arte.

Si tuviera que volver a los libros sería para estudiar arte,
para poder entregarte al mundo tras nacer de nuevo,
que no es cómo eres sino cómo te veo;
porque te pienso y soy arte,
porque te sueño y soy arte,
porque te anhelo y soy arte.

Si tuviera que volver a los libros sería para estudiarte.

 

Kase.O – Repartiendo arte

Te llevo de lo cotidiano a otra realidad.