Solo importa hoy


Almohada viscoelástica: 10 euros. Solo hoy.
Veo el cartel que cuelga de uno de los cristales de la tienda de la esquina cuando vuelvo de correr. Lo veo hoy, pero también lo vi ayer, y el día anterior, y hace una semana. Lo vi por primera vez hará un mes, y recuerdo que pensé que necesitaba una almohada nueva, que pasaría más tarde a por una. Recuerdo también que se me olvidó, que me volvió a la cabeza más tarde en casa, cuando ya estaba cerrado, y pensé que se me había escapado el tren. Solo hoy, rezaba el cartel.
Veo el cartel cuando vuelvo de correr y pienso ¡já! Yo soy de pensar así, en monosílabos.
Solo hoy, ya. Supongo que no soy el único que ve claro lo que está pasando, ¿verdad? Estamos viviendo el mismo día en bucle.

No necesito pensarlo demasiado para darme cuenta de que tiene todo el sentido del mundo.
Últimamente las cosas no avanzan. Me muevo, sí, pero ¿hacia algún sitio? Tengo la sensación de que estoy metido en una rueda de hámster, llevándole la contraria a una cinta de correr, subiendo escaleras que bajan. Me canso, y cansarse debería ser bueno, porque uno se cansa porque ha trabajado, pero al día siguiente todo es igual.
¿Y si me estoy cansando para nada?

Vendrá ahora alguien y me dirá que no, que estoy siendo negativo, que uno no puede vivir el mismo día una y otra vez si no es Bill Murray, y que yo no soy Bill Murray. ¡Como si necesitara que me dijeran que no soy Bill Murray! No obstante, las señales están ahí, las que he dicho y el resto: el verano que no acaba, los coches que siguen aparcados en el lado de la acera que no toca desafiando a la señal que grita que está prohibido… las almohadas a diez euros solo hoy

Nadie escribiría Solo hoy en un cartel que fuera a durar un mes; nadie. No tiene sentido.
Siento que tengo que hacer algo, que solo yo que he descubierto este engaño puedo detenerlo, y sé cómo hacerlo: voy a comprar una de esas almohadas.
Mañana.

 

ToteKing ft. Duddi Wallace, Elphomega – Solo importa hoy

Sólo importa hoy, le digo al bárbaro estrés.

Rule the world


No me subía al escenario con la intención de destacar, sino queriendo pasar desapercibido: recitar mi texto de manera correcta, no equivocarme y conseguir que todas las miradas se dirigieran hacia otro punto. Humildad, pensaba, pero la humildad no es eso. Yo creo que era miedo.
Uno no se sube a un escenario para pasar desapercibido.

No creo que sea sano querer ser siempre el centro de todas las miradas, ya sabéis, pretender ser el alma de la fiesta y todo eso, pero ¿acaso es mejor intentar ser invisible?
Todo esto es una obra de teatro, la vida, y no creo que muchos actores se dejen la piel por conseguir ese papel de secundario en el que nadie repara.

El caso es que estamos ya arriba, que este calor no es el verano sino los focos. ¿Qué tal si intentamos brillar? ¿Y si hacemos lo posible por comernos el escenario?
Esta es nuestra obra, el papel de nuestra vida, uno por el que quizá nunca nos den un premio, pero ¿nos va a impedir eso dar el cien por cien?

¡Yo digo que nos comamos el mundo!

 

Walk Off The Earth – Rule the world

They say slow slow slow, I say go go go!

Solo en casa


No sé si a ti también te pasa, pero yo el árbol de Navidad lo tengo en una esquina del salón. Como siempre he sido muy práctico, teniéndolo en un rincón, nunca le he visto sentido a decorarlo entero, así que se podría decir que lo decoro a medias, ya sabes, por el lado que se ve. Llámame superficial, pero yo qué sé, si nadie lo va a ver, ¿para qué? Ni que la belleza estuviera en el interior.
Te preguntarás por qué te cuento lo de mi árbol… de algo tenía que hablar, ¿no? Aunque estoy yendo hacia algún lado, o al menos eso creo.
Este año puse el árbol tarde, muy tarde, ayer quizá. Puse el árbol tan tarde porque este año no siento la Navidad. Hala, ya lo he dicho.
Siempre he sido muy navideño, en serio, pero este año no, nada. Veo las luces y no reacciono, ni frío ni calor, o calor, que vaya tela este año con la temperatura; pero no es calor de ese que te pone tierno y oh qué bonito es todo. No. Es calor agobiante. Mira que la Navidad por definición es agobio, pero ni con esas: no hay manera de sentirla.
Llevo días preocupado, dándole vueltas a qué podría estar pasándome: la treintena, el cambio climático, la madurez… hoy mirando el árbol lo he visto claro: este año estoy en el lado oscuro, y El despertar de la fuerza no ha tenido nada que ver.
La Navidad es un tiempo entrañable, feliz; un momento para compartir tu alegría con los tuyos. Exacto.
Este año, por primera vez en mi historia, voy a pasar la Navidad solo. Tengo el piso lleno de trampas para cuando lleguen los ladrones, y ha sido divertido prepararlo todo y tal, aunque, igual que pasó con Macaulay, algo no va bien: este año estoy triste.
Como he dicho antes que soy práctico he visto oportuno demostrarlo, por lo que he decidido coger ese sentimiento y plasmarlo en una postal: ¡Este año voy a hacer una postal triste!, me he dicho lleno de entusiasmo. Entusiasmo triste, obviamente.
Parecía una idea fea y del todo antinavideña, pero también parecía un reto, y yo a un buen desafío no le digo nunca que no.
Y así hemos llegado hasta aquí, tú con tus cosas y yo con mi postal triste.
Espero de corazón que estés en el lado del árbol donde brillan las luces, que tengas unas fiestas llenas de calor, de abrazos y de amor de los tuyos, pero eh, que si no no pasa nada, que si te fijas a la izquierda he dejado más hueco y cabemos todos.
La Navidad es alegre cuando lo es, pero cuando no lo es no lo es, y tampoco se acaba el mundo, salvo aquella vez que pasó lo del efecto 2000 y todos morimos y fuimos arrastrados a esta especie de purgatorio en el que malvivimos…
Oh cielos, ¿somos todos Bruce Willis?
¡Feliz Navidad!
Postal Blog
Bom Bom Chip – Solo en casa
Maquinando, maquinando, ¿qué más puedo hacer?