Cold little heart


La despedida es fría, no por falta de sentimientos sino quizá por exceso. Le ocurre a veces que siente demasiado pero no sabe exactamente qué, y esta es una de esas veces. Durante el último año ha deseado en más de una ocasión que llegara el momento, que si una relación tiene más bueno que malo sabe que es mala, pero el líquido tiende a la mitad del vaso y ya no es cosa de optimismo ni de pesimismo sino de contar con una herramienta de medida que no existe, pues no hay precisión a la hora de calibrar los sentimientos.

La despedida es fría: se dicen adiós, se miran, se dan la mano. Duda, y odia cuando eso le pasa, cuando no sabe si quiere dar un abrazo o no, si debe o no, si lo que sea o no. El vaso se mueve, el líquido oscila y así no hay manera de decidir nada.
Medio lleno, medio vacío, medio lleno…

Se va, quizá para siempre, quizá para volver algún día de otro modo o del mismo, pero quizá para siempre. Podría ser rutina, cariño, costumbre, síndrome de Estocolmo… y probablemente nunca lo sepa, pues esta es una de esas veces en las que siente demasiado y no sabe qué. Y ya se va.

Y la despedida es fría.

 

Michael Kiwanuka – Cold little heart

We can try and hide it.

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