Magnetised


Con la llegada del frío los patos vuelan sin saber hacia dónde van, movidos por un impulso, un algo que les empuja a viajar cientos de kilómetros como atraídos por un destino que desconocen. Ese destino quizá no esté escrito, pero ¿acaso marcaría eso alguna diferencia? Son arrojados a él. Es destino y punto.

Los patos vuelan hacia lo desconocido guiados por un algo, que es todo lo concreto que puedo ponerme en la materia, pues nunca he sido pato. No coordino bien mis movimientos, tropiezo demasiado y tiendo a acumular grasa, pero no tengo pico ni nada de eso. Estoy prácticamente seguro de que nunca he sido pato. Sin embargo me mueve un algo.

Soy un animal, eso sí, y dicen que venimos todos del mismo sitio. No siempre se ponen de acuerdo en qué sitio es ese, pero coinciden todas las teorías en que es el mismo.
Vengo del mismo sitio que un pato. Adónde voy no lo sé: es destino y punto.

El caso es que si el algo le dice al pato que vaya hacia donde no es el pato va sin hacer preguntas. Los patos, aunque lo parezca, nunca hacen preguntas. Y el pato llega y quizá ni siquiera se da cuenta de que no está donde debería haber llegado, pues no sabía adónde iba. Es destino…

Es posible que el pato no alcance el mismo lugar que el resto de su bandada, pero el pato aprende. La vida, a veces, arroja a los patos a situaciones adversas que les hacen crecer como patos. En ocasiones los patos se pierden en sus migraciones, pero salen de la experiencia mucho más sabios. Perderse, a veces, nos hace crecer.

Estoy prácticamente seguro de que nunca he sido pato, y no tiene sentido, pero sigo soñando contigo, volando hacia ti.


Algunos patos se pierden y mueren.

 

Tom Odell – Magnetised

How do they know which way to go?

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9 thoughts on “Magnetised

  1. Hoy me reí contigo… Y no es que lo que dices fuera cómico… No. Todo lo contrario, es muy serio, cierto, correcto. Creo que si fuera pato no me importaría morir en el intento de llegar a ese algo que me llama… Me río, porque leyendo todo esto tan profundo, no he podido dejar de ser Melba, la isleña, de la isla en el Caribe que se llama Puerto Rico. En Puerto Rico, un pato es una forma fea de llamar a los homosexuales. No soy homofóbica, no puedo serlo, porque alguien por quien daría la vida es homosexual. Pero, ¿qué puedo hacer con tantos años de experiencia vulgar y pueblerina? Me reí, porque dices que no eres pato. Y en mi dialecto, por supuesto que no lo eres. Pero te entiendo… entonces, donde dices “pato” pongo pájaro y no me río. Perdón, por no poder evitarlo. Sé que te vas a reír también. Petons, mi Principe de Mallorca.

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    1. ¡Qué curioso! Siempre está bien aprender cosas nuevas. Imagínate que algún día voy a tu isla y me pongo a hablar por ahí de patos alegremente sin saber por qué la gente me mira raro.
      La entrada no era cómica en sí, pero siempre he pensado que uno se debe poder reír de todo, así que si te arranco una sonrisa ya soy feliz, aunque sea contando un drama.
      ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

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