Chicken

El cuerpo, a medida que caminamos, va adaptando la postura de manera automática para minimizar su consumo de energía: somos máquinas inteligentes sumidas en un proceso continuo de optimización. Quizá no seamos perfectos, pero nos vamos acercando cada día un poco más. Nos optimizamos constantemente… hasta que algo se nos mete entre ceja y ceja. En ese momento se paran las máquinas, borrando de un plumazo todo rastro de esa supuesta inteligencia desmedida nuestra. Cuando nos empeñamos en algo la razón se esfuma, no pensamos, corremos como pollos sin cabeza y ay de quien nos diga que lo que estamos haciendo no tiene sentido, porque no lo tiene, pero ¿acaso puede escuchar un pollo sin cabeza?

Me siento incapaz de pensar que formo parte de la especie más avanzada.
Te tengo en el entrecejo.

 

Kate Tempest – Chicken

Harry feels weak today, he can’t take it.

Let it go

A a lo mejor no quiero dejar que entres porque odio lo que viene después, porque no eres tú, soy yo, pero es posible que me canse de ser siempre yo y te abra la puerta; y si lo hago, ¿cómo sabremos que es porque quiero que entres y no simplemente porque por una vez no me apetece ser el que pone las barreras? Porque no eres tú, soy yo, soy siempre yo, y es ese el problema: que cada vez que soy yo se me vuelven un poco más pesados los pies y me cuesta moverme y ¿no te dije aquella vez que lo único que quería hacer era volar?

A lo mejor no quiero dejar que entres porque voy a ser yo otra vez, y no puedo volar si siempre soy yo.

 

James Bay – Let it go

Why don’t you be you and I’ll be me?

Believe

Hubo un tiempo en el que quizá no era todo más fácil, pero no lo complicábamos más de lo que ya se complicaba solo; un tiempo en el que llamabas a mi puerta y eso era todo lo que necesitábamos planificar; un tiempo en el que nos dejábamos llevar, sin más.

Hubo un tiempo en el que los planes eran eso que hacíamos para rellenar los huecos entre locuras; un tiempo en el que ningún compromiso importaba más que una visita sorpresa tuya; un tiempo en el que no había nada mejor que romper una cama saltando como dos locos.

Hubo un tiempo en el que estuvimos locos.

Hubo un tiempo en el que nada me apetecía más que estar a tu lado, pero el tiempo es continuo, ¿no? Hay un tiempo en el que nada me apetece más que estar a tu lado, y el tiempo es este, todo el tiempo.
No nos acompaña el espacio, pero juro que cada vez que alguien llama a mi puerta mi primer pensamiento es que ojalá seas tú.
Nunca eres tú, pero ojalá.

No te imaginas cuántas ganas tengo de que vuelvas a llamar a mi puerta.

 

K’s Choice – Believe

Holding on and on and on and on and on and on and on and on and on and on.