Contigo


Quédate con esa persona a la que veas siempre como la primera vez cada vez que la mires.
Quédate con esa persona que te haga sentir lo que siento yo cuando te miro.
Quédate contigo.
¿?

Eso es lo que me pasa, que echo a hablar sin rumbo cual adolescente embobado con la pantalla de su teléfono, salvo por lo del teléfono y lo de la edad, pero tú eres mi móvil. Por no querer perderme ningún mensaje soy incapaz de desviarte la atención, y no sé adónde voy, y bla bla bla, a lo loco, pero mientras te dure la batería para mí no existe el mundo.
El caso es que las pilas no se te acaban, y yo hace tiempo que no sé dónde vivo porque estoy siempre en tus ojos.

Quédate con esa persona a la que veas siempre como la primera vez cada vez que la mires.
No puedo saber si serás tú, pues desde que te vi no he mirado otra cosa: no hay manera de salir de esta primera vez.
Pero me quedo contigo.

 

Antonio José – Contigo

Ahora ya me ves rendido, hablándote al oído.

No sleep


No duermo, y tengo sueño, pero ¿cómo voy a dormir con la vida dando golpes en la ventana con sus mil alternativas? Podría hacerlo, dormir, meterme en la cama y dejar que pasara el tiempo, y estaría descansado, pero también estaría dejando que pasara el tiempo, y el tiempo vuela…
No duermo porque pienso que con los ojos abiertos quizá consigo que no se escape, que quizá lo atrapo, que quizá si lo agarro fuerte yo también vuelo.

No duermo, pero es que quiero volar.

 

Twin Atlantic – No sleep

We’re not gonna sleep no more.

If I prove false


Pensaba que no lo sabía, o que no me pasaba, o ni siquiera pensaba realmente, pero empecé a hablar y no encontraba el freno, una idea tras otra, como olas.
Tú lo viste claro: te quieres ir.

Pensaba que no lo sabía, que estaba bien aquí, que estoy bien, pero ¿y si me quiero ir?

Me tumbo y miro al cielo en un sitio de esos desde los que al mirar al cielo solo hay cielo, y es infinito. Me pierdo con demasiada facilidad en los azules infinitos: en el mar, en el cielo, en tus ojos. Es un perderme que me llena, que me ensancha los pulmones, que me relaja, que me libera… que me susurra que me vaya.

Te quieres ir.

¿Y qué vas a hacer tú si me voy?, pregunto, aunque la pregunta no es esa.
Tú seguirás igual, me recordarás alguna vez, sonreirás pensando en mí y ahí habrá quedado todo. Es poco frecuente que dos personas se cambien el mundo mutuamente: lo normal es que el cambio sea unidireccional. Aquí el mundo que ha cambiado ha sido el mío.
¿Y qué voy a hacer yo si me voy?

Puedo ir en busca de mi mar y de mi cielo, pero mis azules infinitos serán siempre tres, y en mi caja de colores eres el lápiz más corto, ese que más uso, el imprescindible.
Dime tú cómo voy a acabar de pintar mis dibujos si estoy lejos de tus ojos.

Te quieres ir.

A lo mejor no es querer, ¿sabes? A lo mejor tengo que hacerlo, dejar de sacarte punta y usar esos lápices que tengo aún por estrenar. ¡Quizá el blanco hasta sirva para algo!
En todos mis dibujos quiero poner algo azul, y eso no puede ser sano.

Te necesito, y eso no puede ser sano.

Me tengo que ir.

 

Cara Dillon & John Smith – If I prove false

The world will lose it’s motion.