Rule the world


No me subía al escenario con la intención de destacar, sino queriendo pasar desapercibido: recitar mi texto de manera correcta, no equivocarme y conseguir que todas las miradas se dirigieran hacia otro punto. Humildad, pensaba, pero la humildad no es eso. Yo creo que era miedo.
Uno no se sube a un escenario para pasar desapercibido.

No creo que sea sano querer ser siempre el centro de todas las miradas, ya sabéis, pretender ser el alma de la fiesta y todo eso, pero ¿acaso es mejor intentar ser invisible?
Todo esto es una obra de teatro, la vida, y no creo que muchos actores se dejen la piel por conseguir ese papel de secundario en el que nadie repara.

El caso es que estamos ya arriba, que este calor no es el verano sino los focos. ¿Qué tal si intentamos brillar? ¿Y si hacemos lo posible por comernos el escenario?
Esta es nuestra obra, el papel de nuestra vida, uno por el que quizá nunca nos den un premio, pero ¿nos va a impedir eso dar el cien por cien?

¡Yo digo que nos comamos el mundo!

 

Walk Off The Earth – Rule the world

They say slow slow slow, I say go go go!

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Here


Siento que siempre está el aquí equivocado,
que no estoy donde toca,
que no estoy donde quiero
y que probablemente tampoco deba estar allí;
que mi vida es estar desubicado
en todas partes,
que no hay un donde que valga
y nunca vale el aquí.

Siento que siempre está mi aquí en otro lado,
que corro y nunca llego,
que no voy donde quiero
porque probablemente no sepa adónde ir;
que mi vida es estar equivocado
en todas partes,
que nunca me vale el donde
porque siempre que lo encuentro queda lejos,
y yo aquí.

Siento que no paro y no me muevo,
que estoy anclado a otro donde
en todas partes.

Siento que estoy encerrado aquí.

 

Alessia Cara – Here

I ask myself what am I doing here?

Goodbye kiss


Coincidíamos en los puntos importantes de la vida, como el odio a las despedidas.
¿Para qué despedirse? ¿Por qué empeñarse en hacer más difícil algo ya de por sí complicado?
Nos parecíamos mucho, en todo lo que uno valora parecerse.
Coincidíamos en lo esencial.

Nos parecíamos tanto que llegado el momento no nos dijimos adiós.
¿Para qué despedirse? ¿Por qué empeñarse?
Nos parecíamos tanto que ahora solo me queda eso, hablar en pasado.

Odio las despedidas.
¿Para qué? ¿Por qué?
Nunca me despido.
No le veo sentido a hacerlo, o quizá me convenzo de que no se lo veo porque no me atrevo. ¿Y si soy un cobarde y no lo sé? ¿Y si siempre tengo miedo?

Nunca me despido y nos parecíamos demasiado, así que las últimas palabras que cruzamos fueron hasta luego, dos, el mío de ida y el tuyo de vuelta.
Los hastas se rozaron en algún punto según se alejaban; los luegos se enredaron en las ges, no queriendo despedirse tampoco y entendiendo que en su caso no era necesario, que mientras nos fuéramos nosotros por caminos diferentes ellos podían quedarse ahí para siempre.

Ganaron los luegos, que a día de hoy lo mismo siguen abrazados en aquel suelo, y es un alivio saber que alguien ganó en todo esto, porque yo (¿nosotros?) sin duda perdí (¿perdimos?).
Odio las despedidas, pero es justo antes de saltar al vacío cuando uno dice todo aquello que hasta entonces no se había atrevido a decir: el qué más da si no te volveré a ver, el no puedo dejar que te vayas sin que sepas esto, el ahora o nunca

No hubo adiós, no hubo vacío y no hubo salto. No hubo ahora o nunca.
Cuando uno no se despide es siempre nunca.

 

Kasabian – Goodbye kiss

Rock and Roll sent us insane, I hope someday that we will meet again.