Lo saben mis zapatos

Me dice que voy a acabar haciéndome daño. Yo le contesto que no, que lo tengo todo controlado. Miento, aunque lo cierto es que no lo hago al cien por cien, pues no es el tema que vaya a acabar haciéndome daño sino que ya me lo esté haciendo.
Odio que siempre tenga razón.

Lo tengo todo controlado, repito, ya para mí mismo.
Es una de esas cosas que sé que no son verdad pero me dedico a repetir hasta convencerme de lo contrario.
Lo tengo todo controlado, una vez tras otra, y el hecho es que estoy jodido.

Estoy jodido porque suena esa canción, cierro los ojos porque no puedo dejarlos abiertos y apareces, aunque no quiera(s). La cosa es precisamente esa, que si uno no quiere dos no se pelean, y no quieres, pero soy un guerrero que aunque quiera no querer lleva dentro eso de las peleas.
Los que se pelean se desean, y si algo quiero yo es pelearme contigo.
Pero no quieres.

La putada es que cuando te metes en la guerra cuesta parar, que te lías a cortar cabezas y luego no ves el momento de decir basta, porque el daño ya está hecho y qué sentido va a tener dejarlo a medias.
Me dice que voy a acabar haciéndome daño como si estuviera planteándome ir a la guerra cuando llevo ya veinte batallas. Le contesto que lo tengo todo controlado, y lo tengo, todo lo controlado que puede tenerse ese todo desde el frente.

Le hablo entonces de esa guerra de la que no he hablado hasta ahora con nadie, del enemigo. Le cuento lo que siento, lo que pienso y cuántas veces lo pienso a lo largo del día. Le hablo de eso que sé que no va a pasar pero deseo que ocurra, de lo imposible, de una victoria que al solo beneficiarme a mí terminaría consumiéndome.

Vivo convencido de que soy capaz de mantener sellados herméticamente todos mis secretos, pero de algún modo ha conseguido de nuevo convertirme en un tupper del Mercadona de esos de los que se sale todo, y aunque se haya quedado la bolsa perdida reconforta.

Supongo que la madurez es esa cualidad que me permite escuchar y entender que sus palabras significan que ha llegado la hora de acabar con esta masacre sin sentido, que no puedo seguir así.
Le prometo que lo haré, que voy a dejar las armas.
Lo que no le cuento es que pienso matarte primero.

 

Pablo López – Lo saben mis zapatos

Yo te quiero matar y no lo sabe nadie.

I don’t sleep, I dream

Muchas veces me he quedado dormido en sueños, pero nunca de verdad. Quedarse dormido en sentido de no hacerle caso al despertador.

Ayer abrí los ojos con el mismo pensamiento que me asalta siempre que abro los ojos y es de noche: por favor, que queden más de diez minutos para la hora.
La hora estaba cuarenta minutos por encima de la hora.
¿Cómo ha podido ser? ¡Si nunca me he quedado dormido!
Pero en ese momento no tenía tiempo de pararme a pensar.

Salté de la cama y concentré una rutina de media hora en nueve minutos, hazaña digna de récord Guinness en mi opinión. Fue al coger la llave para abrir la puerta cuando caí en que si nunca antes me había pasado aquello quizá tampoco me estaba pasando entonces.
Todo podría ser un sueño, me dije, aunque tocaba la llave y la sentía como se siente una llave: fría, sólida; todo lo que imagino cuando pienso en una llave… ¡mierda!

Salí de casa con aquella idea en la cabeza. Todo era normal y al mismo tiempo extrañamente diferente. Me fijaba en esos detalles que cuando piensas en un sueño te sorprende que no te llamaran la atención mientras lo soñabas, preguntándome si no estaría realmente dormido, medio consciente de estar soñando creyéndome despierto.
Entonces pasó aquello.

Volvía del trabajo y desde el coche vi a un hombre correr. Corría normal, como corre una persona, cuesta abajo por una calle que conozco a la perfección, y de pronto extendió los brazos como el que divisa a lo lejos a alguien a quien aprecia y hace mucho que no ve.
Seguí su dirección con mi mirada y no vi a nadie en su camino, descartándose así mi teoría.
Le gustará correr así, pensé. Debe estar abrazando la vida.
Y como estoy loco pensé que aquel pensamiento podría haberlo tenido yo despierto, correr abrazando la vida, y me pareció normal. Era indudable que ahí había algo raro, pero era solo un hombre; esas cosas pasan.
Siguió corriendo así hasta que lo perdí de vista: en ningún momento llegó a bajar los brazos.

Llegué a casa, me quité el traje, me puse el disfraz de corredor y salí a hacer unos kilómetros, habiendo olvidado por completo al hombre que abrazaba la vida.
Corrí, con prisa por llegar, cubriendo una distancia de sobra conocida en menos tiempo del que la he recorrido nunca, lo cual tampoco me sorprendió.
A punto de alcanzar nuevamente mi punto de partida la vi a ella: una mujer que cruzaba la calle por donde no había semáforo ni paso de cebra. Era una mujer, no una cebra, así que hasta ahí bien.
El caso es que mientras cruzaba, para mi asombro, desplegó sus brazos como el que divisa a lo lejos a alguien a quien aprecia y hace mucho que no ve. Y delante no había nadie.

No podía dejar de mirarla.
Estará estirando, ahora los bajará.
Pero no.
Siguió corriendo como abrazando la vida, sin bajar los brazos hasta que la perdí de vista, y a ella la miré más que al señor que hacía lo propio un par de horas antes.
Dos veces ya hace sospechar.

Tengo mucho sueño, tanto como el que imagino que debe sentir uno en la fase de sueño profundo.

 

R.E.M. – I don’t sleep, I dream

Don’t tell me my dreams are fake.

Cosmic egg

Han conseguido descocer un huevo, ablandarlo, devolverlo a su estado natural una vez duro. Si eso es posible yo me creo ya lo que sea: que hayamos llegado a la luna, que esté la verdad ahí fuera, que en algún momento te des cuenta de que siempre me has querido.

Empezamos todos siendo un óvulo, que a fin de cuentas no es más que un huevo, y como quien tuvo retuvo podría decirse que de algún modo todos somos huevos.
Tú eres un huevo duro, y dirás lo que quieras, pero al menos original soy, que estoy seguro de que nadie te ha comparado con un huevo.
Eres un huevo duro desde hace tanto que ni te acuerdas de cómo eras antes de que te cociera la vida, de tu estado natural, aunque si una cosa he tenido siempre clara es que tu estado natural es conmigo.
Y han conseguido descocer un huevo.

Tic tac, solo digo eso.
Tic tac.

 

Wolfmother – Cosmic egg

Tell me how I got to live this way.