Precipicio


Sin motivo aparente te acercas lentamente a un precipicio, descubriendo al hacerlo que hay dos personas colgando de él. Ambas exhiben en sus manos una fuerza que desconocían poseer, luchando a duras penas por no caer, conscientes de que les queda poco tiempo. En ese momento sabes que es inminente, que a lo sumo les quedan un par de segundos. Si corres podrás llegar a salvar a una, pero la otra caerá irremediablemente al más profundo de los abismos, sin posibilidad alguna de salvación. Si no te mueves ambas perecerán.
Dos vidas pendiendo de un hilo, dos personas, A y B, y apenas un segundo para decidir. 

Conocí una vez a alguien que en algún momento, sin que lo esperaras, te planteaba esa misma situación, con más detalle incluso de lo que he podido hacerlo yo ahora. Te lo explicaba tan bien que era imposible no verse ahí. Notabas incluso el frío del aire que nacía de la nada con el único fin de hacer temblar tus huesos.
Tan dentro de la historia era imposible no elegir.

La gracia, por llamarlo de alguna manera, era cuando llegaban las preguntas, que no necesariamente era a continuación del relato. En ocasiones le gustaba darte un tiempo para que la historia fuera calando en tu cabeza, para que fueras tú el que eligieras lo que valían las incógnitas. El caso es que nunca te preparabas de verdad, porque voluntariamente te resultaba imposible situar ahí a nadie a quien le tuvieras algo de cariño.
Entonces un día, por supuesto con tu guardia baja, te preguntaba si te acordabas del precipicio. Antes de que pudieras contestar ya te había dicho las tres cosas que faltaban: dos nombres y una pregunta: ¿a quién salvarías?

Podéis imaginar que A y B nunca eran elegidos al azar, y que no eran en absoluto personas que te hicieran fácil la elección:
papá o mamá, tu hermano o tu hermana, tal amigo o tal otro… los veías ahí, sin tiempo para reflexionar la respuesta, y corrías hacia uno de los dos. Corrías y se trataba de instinto, y lo tenías claro.

La mayoría de las veces lo más duro no era decidir, sino intentar entender el porqué después de hacerlo.
¿Era un juego cruel? Quizá sí, pero te hacía pensar, y nada que te haga pensar puede ser malo.

Pasajero – Precipicio

Si te caes te agarro.

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11 thoughts on “Precipicio

  1. Si lo que te hace pensar te lleva a un estado de tranquilidad y de ilusión, bendito sea el pensamiento,por el contrario si pensar te lleva a un estado de ansiedad por hacerte elegir entre personas que no podrías elegir , para mi en este caso si es malo malísimo eso de pensar, porque no sería positivo para mi estado de ánimo. Al final lo mejor es no pensar y dejar que las cosas fluyan por si solas.
    Besitos

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    1. Yo creo que pensar siempre es bueno, y más si te cuesta. Pensar sobre temas para los que tienes una opinión clara no te aporta nada, porque no sales de ahí. Lo interesante del juego es que si realmente te pones en situación eliges, pero no puedes jugar solo, necesitas a otra persona que te diga quién está ahí, y que te obligue a decidir rápido. Si lo haces solo lo imaginas y piensas y le das vueltas y más vueltas, cuando aquí se trata de todo lo contrario.

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  2. Me a gustado mucho Z..
    “Corrías y se trataba de instinto, y lo tenías claro.” <— Sí nos dejáramos llevar un poco más por el instinto, eso te lo dice alguien que piensa un montón, aunque también estoy aprendiendo a dejarme llevar un poco, que controlar siempre cada vez me gusta menos.
    "¿Era un juego cruel?" <— Cruel.. y extremo diría yo pero las decisiones importantes son un poco así, no?
    "La mayoría de las veces lo más duro no era decidir, sino intentar entender el porqué después de hacerlo." <— ¿Y porqué quieres entender el porqué? Yo creo que la respuesta ya la tienes en cuanto has corrido, será por que yo concibo el dejarse llevar por el instinto como lo que no se controla por lo tanto es lo queremos de verdad.
    No se si vas a estar muy de acuerdo conmigo, pero ahí está mi opinión.. 😉
    Si te caes te agarro.
    Descansa mucho, un abrazo!!!

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    1. Claro que estoy de acuerdo con tu opinión, menos por lo de no querer entender el porqué, que creo que no me has terminado de pillar. Dices que la respuesta ya la tienes cuando has corrido, y en eso también coincido, pero una vez hecho, sobre todo si te sorprende, no está de más darle una vuelta para ver por qué has tomado esa decisión que a priori no te parece la más lógica. Es decir, no se trata de meditar la respuesta, sino de reflexionar sobre ella una vez tomada, que de eso también se aprende.

      Lo mejor, sea como sea, es no acercarse a los precipicios, por si no podemos salvarnos por nosotros mismos y quien pueda hacerlo no nos elige 😛

      ¡Un abrazo de viernes!

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      1. Me mola que me digan cuando no opinan lo miamo que yo, justo ahí es donde creía que no ibas a estar de acuerdo.. 😜
        Yo creía que lo decías en plan ¿por qué he tomado esa decisión y no la otra? si es por reflexionar bien..
        Yo no creo que nadie se ponga en el precipicio a costa hecha “al menos yo creo que no lo haría” y más si crees que no vas a ser el elegido”. De todos modos ya te veía decir que tenemos que agarrarnos con uñas y dientes para escalar, por eso de hacerlo todo solo uno mismo ejem “puita puita” jajajaja.. 😛😛😛
        😘 Guapo!!!

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