Cold


Ayer leí una historia de miedo y una carta de amor.
Primero me sentí inquieto y me asusté, tanto que hasta me entraron ganas de gritar. Y de correr. Y de esconderme. Y de llorar.
Cuando leí el relato de terror se me pasó un poco.

Ayer leí una carta de amor, de esas de te he esperado toda la vida, de no estaba completo sin ti, de nunca fui capaz de bailar hasta que escuché los acordes de tu canción. Ayer leí una carta de esas que hay gente que encuentra preciosas pero a mí me aterran, una carta de te lo doy todo, de iluminas mis días, de sin ti no soy nada.
Se trataba de una carta de amor, de eso no hay duda, pero era una carta de amor equivocado, porque para amar bien hay que amar a dos, y en aquellas letras quedaba patente que uno de esos dos amores no existía: quien la firmaba hacía tiempo que se había olvidado de quererse.

Al final siempre estarás solo, porque la vida es eso, porque la gente viene y va, lo cual a veces es bueno y otras también. Cuesta decir adiós, y nos cuesta a todos, pero cuesta mucho más cuando has cometido el error de volcarte en otra persona, cediéndole poco a poco partes de ti para que las sea ella.
Al permitir que se difuminen tus contornos hasta el punto de no saber dónde terminan tus líneas y dónde empiezan las suyas, cuando la historia acaba, y no digo si sino cuando, te haces cien preguntas, muy básicas: quién eres, qué quieres y otras noventa y ocho por el estilo. Esas preguntas te llenan de la sensación de caer constantemente sin alcanzar nunca el suelo. Sientes eso al darte cuenta de que todas las respuestas se las ha llevado al irse, porque en algún momento decidiste que era una idea genial dejar de ser tú, porque para qué ibas a ser una naranja si con ser media ya te iba bien.

Si sientes la necesidad de entregarte en cuerpo y alma a alguien que sea a ti; que el resto venga luego.
Comparte, cuanto quieras, pero ten en mente que prestas, no das.
Quiere, todo lo que puedas, pero quiere bien.

¿Qué haces cuando se acaba la leche del cartón?
La pobre caja no tiene manera de salvarse del contenedor de los envases, pero tú sí.
Recuerda que nadie hace colección de tetrabriks vacíos.

The Veronicas – Cold

Fuck you. I hate you. I love you. I need you.

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7 thoughts on “Cold

  1. Pufff joder no se por donde empezar pero quiero empezar así que voy..
    Me gusta escribirte como si solo me leyeras tú, supongo que lo imaginas, de lo contrario no diría ni la mitad de cosas y hoy no va a ser diferente, en otras ocasiones te he dicho que te quedas dentro, y ya que estas dentro hoy me has dado un pellizquito, aunque lo digo como algo positivo..
    Tienes tanta razón que ahora mismo me caes hasta un poco mal y todo 😛
    Normalmente intento buscar frases, canciones o textos en los que me sienta identificada y que digan lo que yo no me atrevo a decir. Y lo que tu has escrito hoy pues…….. en fin..
    Sabes??? Muchas veces creemos que la culpa la tiene la otra parte cuando en realidad el trabajo de querernos debe partir de nosotros mismos, aunque tampoco voy a mentir y creo que tener ayuda siempre es mejor..
    Por que puede ser que tengamos un montón de zumo como para ser solo media naranja, por que no acepto menos de lo que doy, por que algo te ilusione y te haga soñar.. Por lo que sea da igual el motivo por el que uno hace ese “click” que te hace darte cuenta de las cosas, lo importante es hacerlo, asumir la situación, cambiarla cuanto antes, hacer las cosas por y para uno mismo, valorarse y quererse “que importante y que difícil”. Y como bien dices tú “que el resto venga luego”
    Muchas veces las cosas no son por que no tienen que ser aunque no se acaben de golpe y lleve su tiempo terminarlas y otras muchas veces las cosas son aunque a priori parezca descabellado..
    El comentario va bien cargadito pero créeme que si te tuviera delante lo sería aun más, asi que te libras jajaja.
    “Un día de estos me vas a mandar a mis comentarios y a mi a freír monas” 😂😂😂
    Aunque hoy me pellizques, me gusta taaaaaaaaanto leerte!!!
    Un abrazo con mimito.. 😊😉

    Le gusta a 1 persona

    1. No digo que no haya que tener ayuda, pero tiene que ser sólo eso: ayuda. Y si no hay ayuda tenemos que ser capaces de tirar nosotros solitos, que de eso se trata. Y no hay que confundir la ayuda con un bastón sin el que no sabemos caminar.
      Lo de mandarte a freír monas, permíteme que lo dude 🙂
      ¡Un abrazo y feliz viernes!

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