Let her go


Si amas algo déjalo ir…
Y yo la amaba, lo juro, con todas mis fuerzas. La amaba aunque la conociera de apenas dos semanas, aunque en según qué aspectos no fuera más que una desconocida.
La amaba y la dejé ir.

La amé desde el primer momento, cuando la encontré tendida en el suelo como un animalillo herido. Lo único que pudo decir fue prrr prrr, o algo así. Era literalmente un animalillo herido: una paloma para ser exactos.

Antes de que pongáis el grito en ese cielo que ella surcaba antes de caer en mi balcón os diré que era muy limpia, que se había hecho la prueba y que no tenía ninguna enfermedad. Ya cansa tanto odio.
Y era preciosa.

Prrr prrr, o algo así, moviendo sus patitas como la tortuga que se ha dado la vuelta y no sabe ponerse de nuevo en pie.
Prrr prrr.

Me acerqué a ella, me agaché y la coloqué con cuidado en vertical.

– ¡¡¡Prrr prrr!!!
– ¿Te duele?
– Prrr.
– ¿Mucho?
– Prrr prrr.
– ¿Qué ha pasado?
– Prrr prrr prrr. Prrr prrr. Prrr prrr prrr prrr prrr. Prrr, prrr prrr prrr prrr, prrr prrr. 
– Entiendo.
– ¿Prrr prrr, prrr prrr prrr?
– ¡Faltaría más!

Y así lo hice.

A medida que pasaban los días, su estado iba mejorando al tiempo que se hacía grande nuestra complicidad: a veces mis palabras erizaban su plumaje, mientras que las suyas, principalmente prrr prrr, a menudo terminaban por picotearme el alma.

Cuando sonó el despertador el octavo día me dijo que se marchaba. Le supliqué que no lo hiciera, que me permitiera disfrutar de su compañía un poco más. Esa manía de querer siempre cinco minutos más. Contestó que no podía, que había llegado el momento, pero que como agradecimiento por lo bien que la había tratado haría aquello que habíamos comentado tantas veces entre sidras en el balcón.

Si estás leyendo esto quiere decir que lo ha conseguido, aunque debo admitir que cuando vi lo mucho que había escrito me entraron las dudas de si no sería demasiado. Podría haberte mandado un WhatsApp, un mensaje por Facebook o algo por el estilo, pero dime, ¿cuántas veces se ha parado en tu ventana una paloma mensajera?

La sostuve entre mis manos antes de que alzara el vuelo, pensando en esa frase, pensando en ti.
Si amas a alguien, déjala ir.
Y la dejé ir.

Si le atas una nota en la pata se sabe el camino de vuelta.
De ti depende que regrese.

Passenger – Let her go

And you let her go.

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