No surprises


Echo de menos mis días como juguete de Kinder Sorpresa, de los de antes, de los que íbamos por piezas; nada que ver con esas moderneces que hay ahora que ya vienen montadas.
Los echo de menos porque todo era más fácil, más cómodo, mucho más interesante.

Podía quitarme un brazo, dejarlo en la mesita y dormir de lado sin chafarlo, sin que se durmiera él también. Nunca está de más tener un brazo despierto y vigilante a tu vera mientras duermes, por si de noche te asaltan los demonios. O los mosquitos.

Ser un juguete estilo IKEA era muy útil también para viajar. ¡La de veces que me habré recogido y me habré guardado en el bolsillo de alguien para que me llevara a mi destino! Y sin necesidad de que mi transporte supiera que estaba actuando como tal.
Aunque sin duda, en este aspecto, lo que más echo de menos era cuando me metía en mi huevo de plástico amarillo, me lanzaba al retrete y esperaba a que alguien tirara de la cadena. ¡Ríete tú de la montaña rusa más empinada!

Sin embargo, por encima de todo, lo mejor de ser un juguete de Kinder Sorpresa de los de antes era la ilusión.
Antes de salir al exterior por primera vez notabas que te agitaban, veías cómo las paredes de tu huevo se aclaraban al bañarlas la luz cuando se rompía el huevo exterior de chocolate. Entonces te abrían, a veces con las manos, otras con los dientes (esas daban más miedo), y ahí estaban ellos, con sus caritas de sorpresa, de alegría, de emoción.
Te cogían y te montaban como si fueras el tesoro más valioso del mundo. Jugaban contigo durante días, semanas e incluso meses, hasta que te perdías, tú, por voluntad propia, para volver a encerrarte entre muros de chocolate y dejar que otros niños te disfrutaran. Hacías lo mismo una y otra vez, hasta que decidías no volver a enterrarte jamás en dulce, porque era ya el momento de empezar tu vida en solitario. Nadie volvería a encontrarte jamás dentro de un huevo, porque sin necesidad de que te visitara el Hada Azul te habías convertido en un niño de verdad, de una sola pieza.

Me fui porque quise, crecí porque deseé hacerlo y soy feliz; pero echo de menos mis días como juguete de Kinder Sorpresa, de los de antes, de los que íbamos por piezas.

Radiohead – No surprises

I’ll take a quiet life.

Anuncios

9 thoughts on “No surprises

  1. “Nunca está de más tener un brazo despierto y vigilante a tu vera mientras duermes, por si de noche que asaltan los demonios. O los mosquitos.”
    Me a encantado..
    😚😚😚

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s