Las nubes de tu pelo


Perdona, sé que va a sonar raro pero… ¿puedo acariciarte el pelo?
No, no funcionará, nunca funciona; y lo último que necesito ahora es otra orden de alejamiento, que miro el mapa y tengo más sectores en rojo que en Battle Royale.

Te he visto mientras esperábamos en la puerta de embarque, yo dormido y tú con la mirada ausente. O no. La verdad es que no me he fijado en absoluto en tu mirada, pero unos ojos ausentes le dan un toque a cualquier historia. Me gustas cuando callas y todo eso. No tengo la más remota idea de cómo es tu mirada. Por dios, ¡si ni siquiera sé si tienes ojos! Aunque quién quiere ojos teniendo ese pelo.
Te has levantado y te has puesto en la cola. Yo, que ya no era dueño de mis actos, he despegado también el culo del asiento, dispuesto a seguirte, a ponerme detrás, a acortar drásticamente la distancia. A punto de lograrlo estaba cuando dos hombres se han interpuesto entre nosotros.
Rabia. Ira. Tristeza.
Desolación incluso.

Sentado en el avión aún pienso en tu pelo, en esos rizos, en cómo quizá no vuelva a verlos. Y apareces.
Tienes el asiento de delante. Dejas tu mochila naranja arriba. Te sientas.
Apenas han pasado cinco minutos cuando empiezas a mover la cabeza de un lado a otro, como si estuvieras en un anuncio de champú. Provocando. La realidad es que te estás durmiendo y yo, cuando caigo, tal como lo está haciendo tu cuello, temo por él. Alguien debería sujetarte la cabeza, pienso. Yo, por ejemplo.
Y lo típico de que se te levanta sola la mano derecha, la miras pensando ¿¡qué haces!? y le das un manotazo con la izquierda, que debe ser la mano cuerda, para que se esté quieta. Porque a todos os ha pasado alguna vez, ¿verdad? Estoy convencido de que es algo muy normal.

Levanto la vista para descubrir que todo el avión me está mirando. Tengo claro por qué es: envidia. Es por tu pelo. Soy el único afortunado que lo tiene delante… ¡y madre mía lo que daría por acariciarlo! Pero sería raro. Mucho.
Mejor lo escribo en internet donde sólo puede leerlo todo el mundo.

Fito&Fitipaldis – Las nubes de tu pelo

Lo de fuera no me interesa.

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5 comentarios sobre “Las nubes de tu pelo

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